El bombardeo asesinó a 300 personas
Objetivo "Matar a Perón": A 67 años de la masacre de Plaza de Mayo
Jueves, 16 de junio de 2022
El 16 de junio de 1955, aviones de la Marina y de la Fuerza Aérea, con la complicidad de sectores políticos y eclesiásticos, llevaron adelante un ataque sin declaración previa sobre la Plaza de Mayo y otros puntos del centro de la ciudad de Buenos Aires.

El 16 de junio de 1955, aviones de la Marina y de la Fuerza Aérea, con la complicidad de sectores políticos y eclesiásticos, llevaron adelante un ataque sin declaración previa sobre la Plaza de Mayo y otros puntos del centro de la ciudad de Buenos Aires.

Con el objetivo de sembrar el terror y derrocar al gobierno constitucional, esta acción criminal, embrión del terrorismo de Estado, dejó más de 300 muertos y centenares de heridos.

Las nubes que cubrían el cielo de Buenos Aires fueron perforadas, apenas pasado el mediodía, por el vuelo rasante de cerca de cuarenta aviones de la Aviación Naval y la Fuerza Aérea argentinas.

El sonido habitual del quehacer cotidiano de un día laboral porteño fue ahogado por el rugir de los motores, el hasta entonces ignoto tronar de las bombas y el repiquetear impiadoso de la metralla. Lo que estaba previsto como un acto patriótico mutó perversamente en una feroz carnicería.

El objetivo declamado, asesinar a Perón. A través de un acto terrorista sin precedentes, se buscó quebrar la voluntad de resistencia de las mayorías populares que lo apoyaban, para iniciar la desperonización definitiva y el retroceso de la sociedad argentina.

Esa tarde Buenos Aires tuvo el siniestro privilegio de transformarse en la primera ciudad abierta del mundo bombardeada en tiempos de paz, por sus propias Fuerzas Armadas. Por cinco horas se extendió la orgía sangrienta que dejó como saldo la muerte de alrededor de 300 personas y cerca de un millar de heridos y mutilados.

Orgía que terminó con la huida de los terroristas al Uruguay, donde el gobierno colorado presidido por Luis Batlle Berres los asiló como defensores de la libertad.

De este horroroso atentado se conocen, desde su macabra ejecución, los nombres de sus autores directos y sus inspiradores intelectuales.

Las cruces pintadas sobre la V de la victoria en el fuselaje de los aviones ponían en evidencia la complicidad de importantes sectores de la Iglesia y la acción organizada de civiles armados, la participación activa de partidos y organizaciones opositoras.

La impunidad pudo más que la Justicia reparadora y en aquel caso el terror efectivamente volvió por sus siniestros fueros, a partir de la instalación, luego de la muerte de Perón, del terrorismo de Estado.