Por Federico Gastón Guerra
Longchamps: La ciudad que se erigió sobre un hipódromo
Martes, 6 de septiembre de 2022
Hace 112 años, un 5 de septiembre de 1910, se inauguraba el hipódromo de Longchamps en las tierras que años más tarde adoptarían ese nombre.

Por Federico Gastón Guerra 

El nombre del mencionado circo hípico recordaba a uno de los más importantes de París, donde los grandes jugadores se juntaban para hacer importantes apuestas.

 Hace 112 años, un 5 de septiembre de 1910, se inauguraba el hipódromo de Longchamps en las tierras que años más tarde adoptarían ese nombre. Lo cierto, es que según cuenta el historiador Juan Luis Stoppini en su reseña sobre hipódromos de la zona sur: "El hipódromo se inauguró el 5 de septiembre de 1909 a las 14, con siete carreras reñidas y muy parejas. Además de venderse en esa primera jornada más de 65.000 boletos". 

La geografía del estadio era muy cómoda para la concurrencia hípica. "Tenía una pista muy extensa, codos bien abiertos y una recta de 500 metros para que la aceleración de los Jockey sobre el caballo sea total.", afirma Stoppini en su trabajo histórico. 

La historia, cuenta que el hipódromo de Lomas de Zamora fue desterrado hacia el año 1909 por motivos de sucesión de tierras, y luego de buscar lugar por distintas zonas sureñas éste encontró, tras varias idas y venidas, un lugar en los terrenos que hoy forman a la pujante ciudad de Longchamps. 

Una gran concurrencia 

Los aficionados al turf, llegaban al circo de manera más que fluida y fue por eso que hubo que buscar la forma de acercar a la gente de manera ágil y segura desde la Capital Federal; por eso es que comenzaron a gestionar una parada en el Ferrocarril Sud. 

La empresa, dio el sí de manera rápida, así, pues, las autoridades del Hipódromo comenzaron a construir una pequeña parada que finalmente fue habilitada el 10 de agosto de 1910 en las inmediaciones de la actual estación. 

Este paraje también fue bautizado Longchamps para que quienes venían en busca de apuestas pudieran reconocer fácilmente el lugar donde bajarse. 

Como explicó Guillermo Compte Cathcart en su artículo "Feliz Cumpleaños, Longchamps" en el diario local La Unión: "Si bien muchos de sus habitantes no lo saben y algunos -en todo pueblo existen- lo objetan, el 10 de agosto de 1910 es el día que se eligió para festejar el nacimiento ?oficial' de lo que fue villa, pueblo y desde 1984, ciudad de Longchamps, ?la más alta del rumbo suroeste del Gran Buenos Aires'". 

El movimiento, en cuánto a carreras era además del fin de semana, los días laborables. Es decir, de lunes a lunes los caballos salían de las gateras y cruzaban el disco. 

Pero el 1 de septiembre de 1913 una ley prohibió a los burreros la gestación de carreras los días laborables y las cosas comenzaron a cambiar. T

ras el ocaso, una nueva vida En menos de cuatro años tanta gloría quedó trunca, y de manera muy rápida el Hipódromo llegó a su fin.

 La historia cuenta que un 13 de febrero de 1913 el circo estaba atestado de concurrentes para ver las carreras de esa jornada pero "a consecuencia de un mal fallo los apostadores indignados, por lo que consideraron un arreglo, improvisaron una serie de antorchas y prendieron fuego el Hipódromo y sus instalaciones", destaca el libro Breve Historia del Partido de Almirante Brown. 

Ya sin hipódromo las tierras comenzaron un notable descenso, hasta que años más tarde llegaron algunos vecinos a trabajar la tierra y hacer quintas y viviendas, y no a vivir del juego como los anteriores pobladores del lugar. 

Luego, tras sendos remates de tierras, aparece en escena la figura de Emilio Budgwart: uno de los hombres que más hizo por la zona y uno de los que más trabajó para el progreso de Longchamps. 

Aire de Córdoba 

Y en este contaminado presente, en estos solares del conurbano, bien vale la aclaración Guillermo Compte Cathcart quien afirma que "el doctor Restori me recomendó "vivir en Longchamps en forma permanente, porque tiene el aire de Córdoba". 

En definitiva el 5 de septiembre de 1909 marcó el punto de partida de lo que hoy conocemos como una ciudad con grandes aspiraciones de ser cada día más grande y más importante en el Conurbano Bonaerense; aún sin que "los pingos" crucen el disco y sin que las gateras se abran para dar la señal de largada de una nueva contienda hípica.