Por Federico Gastón Guerra
Hallazgo: Lomas de Zamora soñó con un parque de "recreos veraniegos"
Jueves, 21 de abril de 2022
El proyecto tenía base en la conocida como "Quinta Molina Arrotea". En la década de 1930 se destacaba que esta ciudad tenía "los elementos indispensables" y solo faltaba "que se los explote en beneficio común".

 Por Federico Gastón Guerra

El hotel La Delicia de Adrogué fue un clásico de los veraneos de mediados del XIX. Tan fuerte quedó en la memoria que Jorge Luis Borges en el cuento Tlön, Uqbar, Orbis Tertius (Ficciones, 1944) lo describió de esta manera: "Algún recuerdo limitado y menguante de Herbert Ashe, ingeniero de los ferrocarriles del Sur, persiste en el hotel de Adrogué, entre las efusivas madreselvas y en el fondo ilusorio de los espejos".

Por allí vacacionaron por años tantos huéspedes ilustres y desconocidos desde su apertura el 1 de diciembre de 1872 hasta que fue demolido en 1956. Además visitaron el Hotel desde Domingo Faustino Sarmiento, Carlos Pellegrini, Manuel Quintana hasta los escritores Belisario Roldan, Miguel Cané, Roberto J. Payró... Pero el hallazgo de este artículo es que Lomas de Zamora, a mediados de la década de 1930 también tuvo el sueño de tener un parque de "recreos veraniegos" en la por entonces "Quinta Molina Arrotea".

Un artículo del diario LA UNION de Lomas de Zamora del 29 de setiembre de 1934 destaca a título principal: "El ideal de un gran parque de recreo veraniegos - Lomas de Zamora tiene los elementos indispensables solo falta que los exploten en beneficio común - La transformación de la quinta "Molina Arrotea".

"Tiene la quinta Molina Arrotea una casa con varias habitaciones. Es casa vieja y habitaciones en mal estado de conservación, pero son sólidas sus paredes y fácilmente reparables y allí bien podría implantarse una confitería o merendero que tanto necesitan quienes salen en excursión por la campaña con el sano propósito de tomar salud de la propia naturaleza", describe la nota del matutino que encontró Fernando Esteban historiador regional quien investiga en la Biblioteca Nacional.

Casuarinas

Sólo por marcar un contexto vale recordar que en aquel Lomas de Zamora de 1934, por ejemplo, en Turdera "el Teatro Colón, tras años de abandono, fue subastado en 1934 por la suma de $ 6.300", según consignó el historiador Alberto de Paula.

En aquellos Laprida asomaba con sus iniciales comercios y el descampado quedaba más cerca. Los barrios comenzaban a gestarse. El historiador Alberto Baliña describe que "El ferrocarril fue uno de los ejes alrededor del cual se organizaron las nuevas conductas sociales e individuales. Alrededor de la estación giró el itinerario de los paseos dominicales -"la vuelta al perro"-, las fiestas, la zona comercial y la calle Laprida".

Es en este contexto que asoma la propuesta de Lomas de Zamora con actividades veraniegas aprovechando que la quinta "Molina Arrotea" es un predio con caminos de acceso "bordeados de casuarinas que bien limpios serían de enorme utilidades y además árboles diversos, grandes y pequeños; estos últimos fácilmente trasplantables y aprovechables".

El Arroyo del Rey, para aprovechar

Resulta hoy más que curioso leer que al Arroyo del Rey se lo proponía para formar, a partir de su desagüe, un lago artificial o piletas de natación amplias para el disfrute de la familia en los veranos tórridos lomenses.

Lo concreto es que el artículo del mencionado diario lo explica con detalle: "Hemos citado al Arroyo del Rey y hemos hablado de su convivencia. En efecto, contando con esa vía de desagüe, el futuro parque formado a base de la quinta de Molina Arrotea podría tener una pileta de natación y un lago artificial"

E incluso se detalla el para qué de cada cosa: "aquella (la pileta) para práctica de un deporte saludable y popular y éste para esparcimiento de grandes y pequeños ya que un lago artificial supone la existencia de pequeñas embarcaciones con toda la belleza y el atractivo consiguiente".

Aquello se fue perdiendo en las páginas papel de los diarios de época. Las calles se fueron abriendo trayendo barrios y vecinos.

Acaso, como evocación final, son válidos los cálidos versos de Nilda Heredia: "Te veo. Te reconozco entre los tranvías / en los zanjones coreando las ramas / bajo el sopor húmedo de tus noches / los banquillos, la calesita a caballo". Estos sirven para describir lo que muchos vecinos lomenses piensan sobre el pasado que se fue y el presente que nos marca sus realidades.