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Djokovicman anti vacuna
Viernes, 14 de enero de 2022
Djokovic llegó a Melbourne con la intención de sumar su Grand Slam número 21, superar a Federer y Nadal, y en 72 horas se convirtió en el líder global del movimiento anti vacunas,según la particular y antojadiza visión de sus familiares y seguidores.

"Djokovic llegó a Melbourne con la intención de sumar su Grand Slam número 21, superar a Federer y Nadal, y en 72 horas se convirtió en el líder global del movimiento anti vacunas,según la particular y antojadiza visión de sus familiares y seguidores", explicó Gerardo Molina, experto mundial en Marketing Deportivo.

"Quienes enfrentan esas ideas, vieron en Novak Djokovic a una amenaza mundial en potencia por la influencia que puede tener su mensaje hacia aquellos que no ponen su brazo para la vacunación que contribuyó sin dudas a mitigar los impactos de la pandemia", detalló el experto.

Lo estará menos si se comprueba que Novak Djokovic ha falseado datos para que su pedido de exención encajara con una presunta inmunidad temporal obtenida por haber cursado la enfermedad. Y a la vez, el asunto es muy claro a la vez: 97 de los 100 jugadores top que juegan el Abierto de Australia lo hará vacunado. Djokovic hubiera resuelto todo con las dosis de rigor para enfocarse en lo que realmente tenía valor. Sus horas en Melbourne son agitadas y plagadas de incertidumbre.

"Hay sobreabundancia de información y opiniones sobre el caso Djokovic, como para suponer que contar cada vez con más datos sirva para encontrar claridad en esta historia : los hechos son relativos y solo se aplican cuando reafirman las ideas previas. Por eso me resulta interesante hacer un breve listado que, entiendo, puedo brindar algo más de claridad", aseguró Molina.

• Novak Djokovic originalmente cumplió con la normativa solicitada por Tenis Australia (organizador del Open) y los paneles médicos independientes de la región de Victoria. Los errores estuvieron en la poca consistencia de la información médica presentada a su arribo ante las autoridades federales y la admisión datos equivocados sobre el curso real de su contagio en diciembre.

• Las reglas establecidas por Tenis Australia no fueron descabelladas: el 97 por ciento de los tenistas las aceptó y 26 jugadores y jugadoras hicieron el trámite de exención sobre más de 300 jugadores que intervienen en todas las categorías. Reglas sanitarias y exenciones médicas justificadas marcan el criterio inclusivo del Open con respecto a la pandemia. El costo de esto es el sometimiento a controles permanentes que generan hastío y fatiga en los jugadores.

• La exención pedida por Djokovic no era para jugar el torneo sin estar vacunado, sino para poder jugar sin necesidad de cuarentena obligatoria. Este fue un equívoco grande en medio de la saturación informativa: Djokovic podía jugar el Open sin vacunarse, pero pretendía no tener que pasar por un confinamiento. Eso era lo que le permitía la exención, que originalmente fue aprobada.

• Novak Djokovic se vio obligado en su declaración de ingreso a decir lo que nunca había dicho: "No estoy vacunado". Su confesión en migraciones tuvo mucho valor porque hasta aquí, Djokovic jamás había confirmado su condición de no vacunado y solo se refería al asunto en el marco del cuidado de su alimentación y de una visión holística de su salud física y mental. Estar vacunado no exime de la posibilidad de contagio, pero reduce la posibilidad de transmisión del virus y permite un tránsito más benévolo de la enfermedad.

• Las autoridades federales no le dieron a Djokovic las debidas garantías mientras analizaban su caso al arribar a Melbourne. Esos errores facilitaron su libertad y que el análisis de su situación continuara sin permanecer en un sórdido hotel para refugiados. No era necesario tanto destrato. Y nadie lo merece.

• La inmunidad "natural" adquirida por Djokovic por haber tenido Covid-19 por segunda vez, a mediados de diciembre, agregó mayor confusión en función de no haber quedado claro si se confinó como indican las medidas sanitarias. La postura de Djokovic quedó debilitada.

• Novak Djokovic no se vacunó y es abiertamente anti vacunas. Es una postura personal, discutible y basada en una percepción individualista de la pandemia como problema sanitario global. Djokovic es libre de tenerla, lo cual genera una paradoja: un deporte vacunado en el 97 por ciento de los participantes es el que le permite a Djokovic esa "libertad" de no vacunarse y jugarlo igual.