Historias del Conurbano | Por Federico Gastón Guerra
Turdera: Cuando se alambró la plaza pública
Martes, 31 de mayo de 2022
Fue a fines de 1934. La Sociedad de Fomento se encargó del perímetro del paseo público. La Municipalidad realizó las primeras ornamentaciones. Los vecinos reclamaban por la proliferación de animales sueltos en ese predio.

Por Federico Gastón Guerra 

El 30 de enero de 1910 hubo fiesta grande al Sur del Gran Buenos Aires. A 20 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, nacía Villa Turdera -luego devenida en ciudad- en el partido de Lomas de Zamora. 

A esa ceremonia, que comenzó puntual 16.30 h. no faltó nadie ya que "los coches eran insuficientes, tal era la afluencia de personas que llegaban ansiosas de participar de ese grato acontecimiento en aquellos silenciosos parajes", describía el diario local LA UNION del 1 de febrero de 1910. 

De aquella tertulia inicial al alambrado de la plaza principal pasaron algunos años. Tal la importancia que este acto recibió la adhesión del presidente de la República, Figueroa Alcorta, y la fiesta duró hasta bien entrada la noche en la residencia de las hermanas Inés y Eugenia Turdera, dueñas de las tierras. 

Hubo invitados elegantes, acta de fundación, periodistas de las populares revistas PBT, Caras y Caretas, Vida Moderna, banda de música oficial, lunch opíparo y entrega de medallas de plata y cobre. La curiosidad, vista desde hoy, estaba en la portada del matutino centenario de Lomas de Zamora donde se reflejaba: "La plaza General San Martín de Villa Turdera" y líneas abajo se leía: "Está siendo alambrada convenientemente por la comisión de fomento - Incumbe a la intendencia su exorno (NdR: embellecimiento)". 

La nota data del 4 de noviembre de 1934 y destaca que "En diferentes oportunidades nos hemos ocupado de la plaza a construirse en Villa Turdera, frente al templo de la localidad y en un amplio terreno que oportunamente fuera do nado con ese fin, plaza que reclama aquel vecindario y que la Intendencia tiene el propósito de ejecutar y que fue motivo de los trabajos preliminares, durante la administración anterior". 

Y se recuerda que "en efecto, hace algún tiempo, merced a las gestiones empeñosas de la sociedad de fomento que preside D. Alberto Strianese, la Intendencia resolvió construir la plaza de Turdera, que por ordenanza lleva el nombre de General San Martín y en tal propósito se quitaron los viejos árboles existentes y se reemplazaron por nuevos, que fueron distribuidos simétricamente en cantidad de doscientos". 

Animales sueltos 

Pero claro el gran problema de aquellos años de albores de la década de 1930 eran los animales sueltos por eso el diario LA UNION afirma que "anularon muchos de los nuevos árboles y hubieran ter minado con todos y hasta con la plaza si se hubiera terminado de construir". 

Fernando Esteban, historiador de periódicos regionales, rescató el artículo que agregaba: "Ante esa dificultad (la de animales sueltos) se paralizaron las obras, pero la sociedad de fomento, que no ceja en su empeño, acaba de resolver el problema mandando circundar el terreno con un cercado de alambre tejido de un mero de altura, asegurado sobre postes de cemento armado, colocando e cada esquina un molinete de hierro, a fin de facilitar la circulación de las personas e impedir la entrada de los animales".

Ese trabajo de alambramiento le permitió a la Intendencia afrontar "la tarea de exornar (embellecer) la plaza mediante la colocación de plantas de adorno". Además se avanzó en el armado de canteros y colocación de gramilla. El periódico informaba que el Intendente Municipal, señor Pereyra, se contactó con la sociedad de fomento, habiendo convenido en comenzar los trabajos una vez construido el cerco ya que "era inútil colocar plantas ni armar canteros si luego actos a los animales sueltos habrían de destruirlo todo". 

Sin dudas aquella obra pública era más que esperada por los vecinos que veían en la actual plaza General San Martín un paseo que sería "como una contribución a la salud y a la alegría de la zona".

Foto pase a Color: Dani Salvatore