Región
Universidades públicas para el desarrollo de tecnología aeroespacial
Lunes, 19 de octubre de 2020
Camino al Primer Encuentro Nacional del Frente de Todos Universitario del próximo 20 de noviembre, y en el aniversario del lanzamiento del ARSAT 1 se realizó la conferencia "Desarrollo nacional de tecnología para satélites y lanzador".

 Camino al Primer Encuentro Nacional del Frente de Todos Universitario del próximo 20 de noviembre, y en el aniversario del lanzamiento del ARSAT 1 se realizó la conferencia "Desarrollo nacional de tecnología para satélites y lanzador", con la participación de Marcos Actis (UNLP), experto en tecnología satelital y recientemente designado miembro de la CONEA.

En el encuentro virtual, que tuvo lugar el viernes pasado Actis puso énfasis en la necesidad de políticas de apoyo por parte del Estado y puso como ejemplo un desarrollo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Según explicó, allí se trabaja en el diseño y construcción de un satélite cuyo costo final sería de unos 20 mil dólares, cuando en el exterior sería común que se ajustasen a rutinas de procedimientos preestablecidos y cadenas de tercerización que terminarían elevando el costo del mismo satélite por encima de los 600 mil dólares.

La charla tuvo lugar seis años después de la puesta en órbita del ARSAT 1, el primer satélite geoestacionario de telecomunicaciones construido por un país latinoamericano, surgido producto de la decisión política de poner en marcha un programa nacional en 2006, con la participación de las universidades nacionales como actores clave.

El 50 por ciento de los componentes del ARSAT 1 habían sido fabricados íntegramente en nuestro país. Actis recordó que, en Argentina, se empezó a trabajar en ese tema con la creación de la CONEA, surgida del desmantelamiento del proyecto Cóndor, un misil balístico con alto grado de desarrollo. Los prototipos del Cóndor "fueron a parar a la NASA", en los Estados Unidos, y desde allí se le ofreció, a quienes trabajaban en él, la posibilidad de participar en el desarrollo de los SAC (A, B, C y D), una serie de satélites científicos de baja órbita.

"Creo que lo hicieron porque pensaron que no íbamos a ser capaces de hacer nada", señaló Actis respecto de aquel condicionamiento geopolítico impuesto a nuestro país en tiempos de "relaciones carnales". Fue una suerte de consuelo para disuadir a la Argentina de desarrollar tecnología aeroespacial propia, explicó Actis, pero apuntó que, a la vez, resultó el germen que permitió, años después, la concreción de los proyectos ARSAT (satelital) y SAOCOM (radares).

Desde la UNLP, el GEMA intervino en el desarrollo de los satélites SAC-B y SAC-D y diseñó metodologías y procesos que, más tarde, fueron transferidos, por ejemplo, a la industria automotriz. "Somos, por ejemplo, el único laboratorio certificado en el mundo que realiza ensayos de airbags fuera de la industria automotriz", destacó.

"Es importante entender que la iniciativa de cada desarrollo de alta tecnología que logra ser exportable ha surgido del Estado, y que hay mucho trabajo de las universidades públicas para que sea posible", subrayó, y aseguró que esta es una realidad que abarca también a las naciones líderes en materia de tecnología, aún cuando las empresas privadas sean actores significativos. La mayor parte de las ventas de las grandes compañías aeroespaciales, como la norteamericana Boeing o la europea Airbus, son hechas por los propios Estados.

LANZADORES Y SATELITES EXPERIMENTALES

El GEMA trabaja, también, en los ensayos de material rodante que pronto le permitirán a Fabricaciones Militares sustituir la importación de vagones de carga, que habitualmente se trían desde China. Y, como parte de un campo clave en el desarrollo de nuevas fuentes de energía, participa en el diseño de baterías de litio para la industria satelital. Para dar una idea del valor agregado que representa esto, Actis explicó que, hoy, la tonelada de litio cuesta 10.000 dólares.

En la UNLP, además, están desarrollando un satélite experimental con su lanzador, y existen alrededor de 20 proyectos de satélites y lanzadores espaciales que se están llevando adelante en las universidades argentinas, dijo. No es necesario que sean universidades especializadas en tecnologías espaciales o aeronáuticas, sostuvo, sino que los departamentos y laboratorios de mecánica o de electrónica puede adquirir capacidades estratégicas para el diseño y el ensayo de tecnologías originales para el sector.

Aquí fue donde destacó la capacidad de trabajo en las universidades locales, que permiten llevar a cabo los proyectos con el mismo nivel que en los centros del exterior, pero a menudo con tiempos y costos mucho menores.

Por otra parte, ponderó que se utilice a las universidades públicas para aquellas investigaciones estratégicas para las que habitualmente recurre a los servicios de empresas e instituciones en el exterior: "Si vamos a poner boyas en el sur para detectar barcos, somos nosotros quienes debemos levantar esa información; no la puede manejar un tercer país y darnos esa información después de una semana".

Actis es doctor en ingeniería, vicepresidente de la UNLP y miembro ad honorem de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONEA). En 1997, fundó el Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados (GEMA), un laboratorio tecnológico que cumplió tareas esenciales en los proyectos estratégicos más importantes de la historia reciente en materia de desarrollo aeroespacial en la Argentina.