Por Jaime Veas Oyarzo
Miguel de Cervantes Saavedra y las aventuras de El Quijote
Martes, 29 de septiembre de 2020
La obra por la que Cervantes ha pasado a la literatura de todos los tiempos, "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, apareció en 1605. Su continuación fue publicada diez años más tarde con el título "Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha".

Nacía, probablemente el 29 de septiembre, en Alcalá de Henares, hacia el año 1547. Considerado el más grande de los escritores españoles y una de las cimas de la literatura universal. El autor del Quijote, fue el creador de la novela moderna.

La obra por la que Cervantes ha pasado a la literatura de todos los tiempos, "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, apareció en 1605. Su continuación fue publicada diez años más tarde con el título "Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha".

El autor, logra crear dos personajes universales, don Quijote- es idealista, soñador, servicial - y Sancho - es pragmático, concreto, mezcla de sentido común e ingenuidad- ...junto a don Quijote cabalga por las llanuras manchegas, Sancho Panza, el escudero. Lo que don Quijote ve con los ojos de la fantasía, Sancho lo ve con los ojos de la realidad. Cervantes, muestra una técnica literaria original, en la que se combinan diversos planos de ficción...su éxito reside en la combinación de "dos planos simultáneos de luz y sombra en las caras de sueño y verdad que componen la realidad humana" nos dice L. Cernuda.

Es un libro con una circunstancia muy concreta que llega a lo más alejado en el tiempo y en el espacio. Con esta obra, Cervantes, alcanzó la perfección clásica en el dominio del idioma, con originalidad, talento y buen gusto; le dio al castellano su textura literaria moderna, con un tono exacto, la frase precisa, el párrafo de gran belleza. El léxico es variado y opulento, con ricos matices en el diálogo.

En el fondo, su autor, ha querido proyectar en su libro el juego y contraste del idealismo y del materialismo, en el espíritu y la conducta del hombre.

Pero... ¿De que se trata Don Quijote?

Un hidalgo manchego llamado Alonso Quijano, a fuerza de leer libros de Caballerías, pierde la razón hasta el punto de querer convertirse en Caballero Andante, con el fin de proteger a los débiles e implantar la justicia en este mundo.

Como en su época (siglo XVII) ya no hay Caballeros Andantes que vistan armaduras antiguas, provoca la risa y la burla de todos.

Pero Don Quijote, acompañado de su fiel escudero Sancho Panza, prosigue su tarea, atacando a unos molinos de viento (que cree ser gigantes), a un rebaño de corderos (que imagina ser un ejército) ...Después de muchas peripecias, Don Quijote vuelve a la razón, y convertido de nuevo en Don Alonso Quijano muere cristianamente en el lecho de su casa....en el epitafio de su sepultura, dice:

Yace aquí el Hidalgo fuerte

Que a tanto extremo llegó

De valiente, que se advierte

Que la muerte no triunfó

De su vida con su muerte.

Tuvo a todo el mundo en poco:

Fue el espantajo y el coco

Del mundo, en tal coyuntura,

Que acreditó su ventura,

Morir cuerdo y vivir loco.

Cervantes nos presenta a sus personajes

A Don Quijote

[Cómo era]

"Frisaba la edad de nuestro hidalgo en los cincuenta años; era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza".

[Dónde vivía]

"En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme".

[Afición a los libros de Caballerias]

"en resolución, el se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro y los días de turbio en turbio; y así del poco dormir y del mucho leer se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio"

[Su propósito]

"irse por todo el mundo con sus armas y caballo a buscar las aventuras y a ejercitarse en todo aquellos que el había leído que los caballeros andantes se ejercitaban, deshaciendo todo género de agravios y poniéndose en ocasiones y peligros donde, acabándoles, cobrase eterno nombre y fama".

[Su escudero]

"un labrador vecino suyo, hombre de bien, pero de muy poca sal en la mollera". "Decíale entre otras cosas Don Quijote, que se dispusiese a ir con él de buena gana, porque tal vez le podría suceder aventura que ganase en un quítame de allá eses paja, alguna ínsula y le dejase por gobernador de ella".

[Su dama]

"en un lugar cerca del suyo había una moza labradora de muy bien parecer de quien él un tiempo anduvo enamorado, aunque según se entiende, ella jamás lo supo ni se dio cuenta de ello .Llamábase Aldonza Lorenzo, ya ésta le pareció bien darle el título de señora de sus pensamientos, y buscándole nombre que no desdijese mucho del suyo y que tirase y se encaminase al de la princesa vino a llamarla Dulcinea del Toboso".

[Su preocupación por la fama]

"-...y dime, Sancho amigo: ¿qué es lo que dicen de mí en este lugar? ¿En qué opinión me tiene el vulgo, en qué los hidalgos y en qué los caballeros? ¿Qué dicen de mi valentía, qué de mis hazañas y qué de mi cortesía? ¿Qué se habla del asunto que he tomado de resucitar y volver al mundo la ya olvidada orden caballeresca?

-...Pues lo primero que digo - [dijo Sancho]- es que el vulgo tiene a vuestra merced por grandísimo loco, y a mí por no menos mentecato".

El Ingenioso Hidalgo y su relación con Dalí

Cervantes reflejó en sus novelas cómo eran los suburbios de las ciudades y el mundo del hampa, pero otra cosa que no soportaba era la erudición pedante e hiperbólica que critica cuando Don Quijote se encuentra a personajes no menos "quijotescos" que él. Por los parajes que visita desfilan las especies representativas de aquella fauna social del siglo XVII. En los asuntos de todos ellos se inmiscuye el hidalgo para hacer justicia, empuñando si era preciso sus deslustradas armas.

Pero si había algunos enemigos que le perturban pero amaba al mismo tiempo, esos eran los libros de caballería. Su celo por estos libros le conduce a buscar aventuras para confrontar con las que ha leído.

Dalí también deseó como el que más convertirse en leyenda. Si viviera en el siglo de Oro, estaría encantado de codearse con Quevedo, Góngora, el Greco, el mismo Cervantes y todo el elenco de grandes críticos y se reuniría con ellos en los mesones que solían frecuentar.

Su rebeldía y disconformidad hacia el sistema le hizo reaccionar y fue expulsado de varias academias de Bellas Artes. Entre otras, la Real Academia de San Fernando, en 1923, por encabezar una protesta estudiantil contra la no concesión al pintor Daniel Vázquez Díaz de la cátedra de pintura.

Los clichés, el funcionamiento del entramado administrativo y las ideologías eran conceptos que no iban con él. Su obra pictórica fue un revulsivo que contradecía incluso los fundamentos del Surrealismo. Eran dibujos espontáneos, ajenos al dictado de la razón, claros en su estética, pero incoherentes y llenos de composiciones inconexas. Tuvo recursos para pintar sobre una temática inmensa. Mientras los artistas de su tiempo se adherían a una línea de trabajo, inmortalizaban paisajes, retrataban a personajes ilustres o palpitaban con la belleza femenina, él, aparte de sondear estos temas, planeó sobre toda la producción pictórica conocida y se consideró heredero de todos y de ninguno a la vez.

El entusiasmo de Dalí por el Quijote responde a su admiración por las ideas que el ser humano engendra a partir de la fantasía y toma como verdaderas. No había cosa más sincera, y por ende, fiable, que un pensamiento donde no caben las preocupaciones ni el sentido de la consecuencia.

Cuando Don Quijote veía gigantes, castillos y ejércitos en lugar de molinos, ventas y rebaños de ovejas, lo hacía desde el vivo recuerdo de sus lecturas. Del universo onírico de Dalí, el que contemplaba en sus sueños, al plasmarlo en los cuadros, nacía también una suerte de fotografías tomadas a personajes y objetos en situaciones inverosímiles.

Descubrió por esta vía el arte de la mixtificación y la utilidad de la falsedad, el simulacro, para expresar realidades. Don Quijote de la Mancha era para él un espíritu libre que harto de la rutina diaria vivida en su hacienda, salió a buscar aventuras, al margen de las reglas. Siempre anduvo acompañado de alguien cuerdo -si es que se puede tachar al hidalgo de loco- como Sancho Panza, pero también otros como el cura y el barbero, que velaron muchas noches por su seguridad. Dalí, un espíritu asimismo intempestivo, vivió también con su inseparable Gala.

Nos imaginamos al caballero de la Triste Figura enfundado en un semblante enjuto, delgado, portando una barba puntiaguda que poblaba su huesudo rostro y desembocaba en bigotes largos y tiesos. Dalí pinta estos detalles con ingenio, construyendo el yelmo del caballero a partir de las aspas de un molino, o dibujando su silueta con trazos desenfadados, advirtiendo un torbellino que a toda velocidad toma la forma del hidalgo. Le gustaba pintarle solo, en paisajes desnudos, símbolo de su tenacidad a la hora de luchar contra el mundo.