Salud pública
Científicos argentinos también trabajan en una vacuna contra el coronavirus
Domingo, 31 de mayo de 2020
Científicos argentinos dan los primeros pasos en el desarrollo de una formulación oral para prevenir la infección por SARS-CoV-2. Será la primera iniciativa de América latina.

 Actualmente hay 115 investigaciones de vacunas diferentes en el marco de la pandemia del coronavirus. Una de ellas es la idea que están desarrollando científicos del Conicet que acaban de ganar un subsidio de US$ 100 mil otorgados por la Agencia para la Investigación que depende del Ministerio de Ciencia.

"La nuestra sería la primera iniciativa para desarrollar una vacuna de este tipo en toda América Latina. Y avanzamos con un concepto nuevo, por ahora completando la fase de estudios preclínicos", explicó Juliana Cassataro quien está a cargo del proyecto.

"Ya probamos con éxito en formulaciones orales contra otros patógenos en ratones y en aves de corral. Por lo que sabemos hasta ahora nuestros productos logran una combinación que puede desatar un tipo de inmunidad efectiva para el coronavirus, ya que provoca en el sistema inmune la creación de anticuerpos IgA, que, además, se generan en el mejor lugar del cuerpo: las mucosas respiratorias. Estas moléculas también lograron generar linfocitos T-helper 1 y T CD8. Para nuestra formulación pensamos utilizar antígenos de las cepas y de linajes virales específicos del SARS-CoV-2 que circulan en Argentina y que fueron secuenciados en el Malbrán. Finalmente, si la vacuna resultante, además de ser efectiva, pudiera suministrarse en forma oral, sería un bonus track, porque eso facilitaría la distribución y el proceso de vacunación", explicó en diálogo con Perfil.

Se han planteado cuatro estrategias biotecnológicas diferentes para desarrollar la vacuna: trabajando con virus inactivados (como la vacunas para Hepatitis A y para la rabia); basadas en adenovirus; partiendo de ADN, diseñadas en base a ARN viral. A estas cuatro plataformas que están en fase I/II, la semana pasada se agregó una quinta, con candidatas hechas en base a proteínas recombinantes o de subunidad, como las actuales contra el HPV o la hepatitis B.

"Algunas podrán ser muy eficientes y otras no tanto. Pero la idea es que si apostamos a más opciones, más probabilidades tendremos de obtener una, o varias que sirvan", agregó.

"Es increíble todo lo que avanzamos en muy poco tiempo. Pero no podemos afirmar categóricamente que en 12 ó 18 meses tendremos una vacuna. Me encantaría, pero la ciencia avanza de otra manera. Vacunas vamos a tener. Pero no antes de probarlas en miles de personas, de estar seguros que no causan más daños que los que previenen y que son efectivas para protegernos". Y concluyó: "¿Cuándo llegará? Todavía no podemos saberlo con certeza", cerró.

Entre las más de cien vacunas candidatas -hasta ahora todas las iniciativas se asientan en laboratorios de China, EE.UU. o Europa- al menos diez ya llegaron a ensayos en humanos, algo totalmente inédito en la industria farmacéutica, donde esos tiempos se suelen medir en lustros y hasta décadas.

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