Desde el llano, ¿Todos los gatos son pardos?
La pelea que viene: Juntos por el Cambio es un hervidero
Miércoles, 6 de noviembre de 2019
El espacio tuvo un buen desempeño electoral, recuperando 6 puntos de una elección a otra. Pero aún así, fueron derrotados por una diferencia amplia. Ahora, diferentes espacios buscan liderar la oposición y las internas están a la orden del día.

 Luego de las elecciones generales, la gobernadora María Eugenia Vidal se trazó una meta: ser la jefa de la oposición.

Para ese anhelo la mandataria saliente debe contar con el apoyo de los 62 intendentes, de los 43 diputados y de los 26 senadores.

Hace una semana convocó a los diputados y senadores electos a una reunión par encaminar la unidad legislativa. Ese mismo pedido lo extendió a los que aún le quedan dos años más en sus bancas. También armó un foro de intendentes para bajar línea sobre lo que se viene y cuál será el rol que deben jugar como opositores. 

Según confiaron desde las huestes de la gobernadora, "la idea de estas reuniones es mantenerlos con la idea de seguir trabajando, de la unidad y del rearmado con la contención como máxima premisa de María Eugenia (Vidal): la unión".

Asimismo, indicaron que "se conversará con los dirigentes sin tierra sobre qué postura se adoptará como oposición".

Así las cosas, y a pesar de que el presidente Mauricio Macri avisó que no se retira de la política, María Eugenia Vidal se despide de la gobernación con la meta fija: ser la que aglutine la oposición al Frente de Todos.

Una interna muy caliente

Pese al intento de mostrar una "salida exitosa" del Gobierno, la Alianza Cambiemos está en un conflictivo maremágnum interno. 

"Ahora estamos en el llano y somos todos iguales", aseguran las fuentes consultadas. Es que pese a que Macri obtuvo un 40% de los votos, también es el primer presidente en no lograr la reelección, luego de un mandato signado por una profunda crisis social y económica. 

Durante los cuatro años de Juntos para el Cambio, se fueron formando tres frentes bien definidos: la línea PRO paladar negro cercana a Macri y su entorno, que apostó por no hacer un trabajo de acuerdos políticos y sí, el de realizar un trabajo comunicacional y de redes sociales, encabezado por el saliente Jefe de Gabinete, Marcos Peña, a quien lo proclaman internamente como el verdadero "Mariscal de la Derrota". 

"Frívolos", "sin trabajo de cercanía", "conflictivos", son algunas de las descripciones con que lo definen desde su oposición interna. "Es La Cámpora del Pro", así es lapidado Peña, a quien le achacan un profundo desprecio por la política, carecer de territorio y solo regir desde el ámbito virtual. "Es fanático porque no tiene ni una hectárea de territorio para gobernar", sindican. "Después del 10 de diciembre, queda en bolas", aseguran sin eufemismo desde tierras bonaerenses. No es el caso de Macri, quien todavía puede poner en la mesas los votos que sacó. 

La otra línea es la del PRO Territorial. Más proclives a la política y  a los acuerdos con otras fuerzas, se sienten herederos naturales de la conducción del espacio. Este sector está encabezado por Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, que aun con el fuerte revés recibido en las elecciones por parte de Axel Kicillof, siente que todo el peso de la crisis social fue cargado sobre sus espaldas y que eso deterioro sus posibilidades, sumado a que no le permitieron desdoblar las elecciones. En definitiva, se sintió traicionada y quiere revancha. Enemiga de Marcos Peña, siente que ya no tiene "padres políticos" y que puede encabezar su propio proyecto. "Ahora María Eugenia", dicen los "vidalitos". Es joven y plafón tendrá durante varios años. 

El caso del "Pelado" porteño, es similar pero diferente. Tuvo un amplio triunfo electoral, consolidado por una mezcla de gestión bien local y de muy buena rosca política. "Cuidó bien su quinta, trabajó con los vecinos y con eso le sobró paño", se entusiasman sus acólitos. Naturalmente, en el juego de alianzas estaría cerca del pensamiento de Mariú. Pero, en política 2 + 2, rara vez es 4.  Coinciden en el diagnóstico, en creer en la política y en la posibilidad de resurgir como espacio. Pero discrepan en algo esencial: los dos quieren un proyecto presidencial. Sin embargo, otro elemento adicional, los une. Evitar que Macri, lidere la oposición y mantenga vigencia. 

El tercer espacio en disputa, es el de los radicales. Durante el Gobierno cambiemista fueron bastante ninguneados. No se les dio espacios de decisión o de "rosca" de relevancia. "Estuvimos afuera de todo", sentencian con poca piedad. Sin embargo, las elecciones volvieron a demostrar el peso electoral de sus territorios, reflejado en provincias y municipios. Sueñan con  un resurgir en la figura del mendocino Alfredo Cornejo y rediscutir con fuerza su rol en el espacio, que ahora también buscarán liderar. Sin embargo, Macri dejó claro que no se va, que "hay gato para rato" y dando señales internas de reverticalización de Cambiemos. Habrá que ver si logra consolidarse, luego de una derrota y una gestión que dejó una crisis social muy grande. Con todo derecho, otros actores tienen apetencias de quedarse con la conducción. 

Más allá de las redes sociales, luego del 10 de diciembre, habrá otro presidente, otra fuerza, ocupará los resortes de poder y eso le hará difícil las cosas al Presidente saliente. El Peronismo se maneja como pez en el agua en el Gobierno y espalda le sobra. 


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