Historias de la Región | Por Federico Gastón Guerra
Aún resuenan en Turdera los aplausos del teatro Colón
Martes, 16 de julio de 2019
Este coliseo se construyó en 1913. Tuvo orquesta estable. Fue salón de baile, de obras de teatro y biógrafo. Lindaba como el campo de juego del actual Club Atlético Temperley. Cayó en subasta y hoy allí hay una fábrica.

 Por Federico Gastón Guerra

Una estructura sencilla en la esquina de Agüero y Zapiola fue por años el teatro Colón de Turdera: un escenario modesto que ofrecía comedías, operetas y películas mudas de Chaplín.

"El Cine teatro Colon se construyó simultáneamente con otras obras allá por 1913, a fin de que tuvieran desde su comienzo los vecinos que venían a radicarse a la villa un lugar de esparcimiento dentro del mismo pueblo, sin tener que trasladarse a otras localidades para asistir a espectáculos", escribió Manuel Severi en 1937 en la revista San Pablo.

La villa por esos días era la incipiente Turdera que el 30 de enero de 1910 había fechado su nacimiento con fiesta grande en la casona del constructor del pueblo Riziero Preti a pedido de las hermana Eugenia e Inés Turdera.

Dentro del teatro se encontraba el club El Jazmín. Este era el encuentro ideal para el ágape luego de la película o función teatral. Tenía reticencias de bar y su escenografía se completaba con algunas mesas de sin manteles, café o vermut y hombres, en su mayoría, de sombrero y traje discutiendo vaya a saber sobre qué...

José Durante era el animador de aquel club pero a su vez, y tal vez porque los vecinos de 1910 no eran tantos, era el director del teatro Colon turderense, que también funcionaba como lugar de reuniones sociales de beneficio.

Aquellos encuentros solían aparecer en los diarios locales: "DE VILLA TURDERA. La fiesta del domingo.- Con brillante éxito se efectuó el domingo en el teatro Colon de esta localidad la anunciada función en beneficio de la Asociación de la escuela nacional N° 44. Se destacó en el programa la audición de guitarra a cargo de los profesores Rizzuti, Leloup, Fernández y Bertoldi, ejecutado un escogido repertorio, siendo todos ellos muy aplaudidos", la nota es del diario La Actualidad, ya desaparecido, del 20 de junio de 1918.

Los vecinos eran los encargados de llevar adelante distintas comedias y parodias sobre el escenario.

"No fueron pocos los aficionados de nuestro pueblo que hicieron la delicia de los vecinos con sus habilidades de cómicos -recordaba Manuel Severi en sus crónicas de 1937-. ¿Quién no recuerda a Pedro Criscuoli en Mustafá o en Mateo; a Antonio Strianese en el Rosal de las Ruinas con Eduardo Montagna como capataz de la Estancia, o a José Vives con sus célebres monólogos que hacían destornillar de risa con sus chistes y tan simpáticas ocurrencias?"

Pa' milonguear

Se ayudaba, se cooperaba y se buscaba la forma de acortar los inviernos crudos: lluviosos y fríos. Un clima distinto al calor que se vivía entre los vecinos.

Los caminos (¿qué caminos?) eran intransitables, y esas huellas en la tierra eran apenas recorridas por el tranvía a caballos que pasaba por la puerta del teatro. Esa carroza vieja que iba desde Turdera a la estación ferroviaria de Temperley o al Hospital Español, cada varios minutos.

No sólo de teatro y cine vive el hombre, por eso las milongas en el biógrafo eran corrientes cuando se acercaba la primavera, y las chicas y muchachos entre tangos y valsecitos comenzaban con los primeros noviazgos.

El diario Actualidad el 12 de setiembre de 1918 escribió: "desde muy temprano las instalaciones se vieron hermoseadas (sic) por figuras de niñas de buen porte y muchachos de punta en blanco. Las parejas bailaron al compás de una orquesta compuesta por profesores expertos y los jóvenes le sacaron viruta al piso el sábado por la noche".

Había una orquesta estable en el teatro Colón que tocaba en el salón para el deleite de aquellos que se situaban tanto en los palcos como en el gallinero.

En una oportunidad los músicos dejaron Turdera y tocaron como invitados especiales del Jockey Club, en la inauguración del hipódromo de Temperley.

"El nuevo circo hípico se inauguró el 24 de enero de 1914 y animó la fiesta la banda de villa Turdera", narró Juan Luis Stoppini en su libro "Historia y presente de Lomas de Zamora".

En el cine se proyectaron célebres películas mudas musicalizadas por la orquesta del Colón. "En el teatro de Turdera llegaron a actuar varias compañías de comedias y operetas, después cuando Max Glussman mostraba el cinematógrafo a los porteños se transformó en biógrafo con las primeras piruetas de Chaplín", evocó el periodista Juan Luis Ribas.

A beneficio

El tranvía que pasaba por la puerta del teatro también lo hacía por la puerta de la Madre María (María Loredo de Subiza). Según contó el director de la religión que venera a la Madre: "ella iba seguido al biógrafo. Tomaba el tranvía y la dejaba en la puerta. Pero la Madre no asistía sola a la sala ya que siempre invitaba a las funciones a los chicos que revoloteaban por su casa. El tranvía era una fiesta única".

Dar una mano fue siempre la consigna. No sólo se ayudaba a los vecinos sino también a la gente de otros lugares. "Dado los fines altamente humanitarios, con la familia Mantiega de Temperley, es de esperar crecida concurrencia para el concierto a beneficio en el teatro Colón de Turdera", destacó el diario Actualidad septiembre de 1918.

Los caminos que fueron uniendo con facilidad a los pueblos hicieron que la salida de la Villa se hiciera cada vez menos dificultosa, que no es decir más fácil, y la gente se aleje para el centro... esa urbe popular y ruidosa.

Supo la revista PBT ilustrar en su edición del 9 de julio de 1913, en un amplio artículo, el gran avance de Villa Turdera. Las palabras de elogios se sumaban a una serie de fotografías que mostraban las edificaciones del naciente pueblo y a los primeros vecinos en el teatro Colón.

Este coliseo, medianera de por medio, lindaba además con el field del Centenario Football Club -actual Club Atlético Temperley-. En el acta de 23 de febrero de 1916 se lee: "Quedó aprobado mandar una carta a la comisión directiva del Club Villa Turdera solicitando de nuevo el field" ubicado en la actual esquina de la calle Agüero y avenida Hipólito Yrigoyen, en Turdera, detrás del desaparecido Teatro Colón y era propiedad del fundador del pueblo, don Riziero Preti, detalla el historiador Marcelo Ventieri.

Los que vieron en el semanario porteño el esplendor de Turdera no esperaban la depresión que el historiador Alberto de Paula contó: "el Colón, tras años de abandono, fue subastado en 1934 por la suma de $ 6.300", ese fue el destino de la sala.

La estructura fue fábrica de zapatos, más tarde abandono y actualmente pertenece a otra firma comercial. Lejos quedó el teatro, el biógrafo, el bar y el salón de baile.

Y así es el tiempo, se lleva todo: recuerdos, momentos, protagonistas y lugares que hoy sólo quedan en la memoria de aquel vecino anónimo que aún debe guardar la magia de aquellas funciones y debe reír o llorar: como las máscaras del teatro.

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