Por la crisis y por la autodestrucción de su propio sector
Martilleros advierten sobre el derrumbe del mercado inmobiliario y el aumento de alquileres
Lunes, 8 de julio de 2019
Desde el Colegio de Marilleros bonaerense se mostraron armados por la baja en las escrituras y enumeraron los principales problemas para conseguir vivienda. Hay una realidad: el mercado inmobiliario se autodestruye con sus prácticas.

 El Colegio de Martilleros de la provincia de Buenos Aires pronosticó que los alquileres  continuarán encareciéndose por la "persistente inflación " e indicaron que se trata de otro síntoma de la crisis.

"Esto es una muestra más del derrumbe brutal que sufre el sector inmobiliario por una crisis económica que, lejos de resolverse, se agrava cada día más", explicó el titular de la entidad, Juan Carlos Donsanto. Luego agregó que "el costo de vida supera por una amplia brecha a los incrementos de la mensualidad por el alquiler de una vivienda".

En ese sentido, Donsanto indicó a NA que entre enero y mayo el costo promedio del alquiler de una propiedad aumentó un 10,8 por ciento, mientras que el índice de precios al consumidor tuvo un alza de 19,2 según datos del INDEC.

"Medido de modo interanual, el retraso muestra la misma tendencia porque el costo de vida se incrementó 60 por ciento de mayo a mayo y el canon locativo lo hizo 34,7 por ciento en el mismo período", señaló.

También agregó que "las escrituras cayeron el 50 por ciento, de un año a otro no solamente en nuestra jurisdicción".

Además expuso que "la imposibilidad del acceso a la vivienda hoy está dada por la caída generalizada de ingresos de la gente, por los aumentos en todos los otros rubros de la canasta básica, en las tarifas y por la falta de acceso a vías de financiación serias y sustentables y no pensadas en función del marketing político o del negocio financiero de muy pocos".

Pésimo servicio que en épocas recesivas se pagan caro

Las inmobiliarias suelen ser un dolor de cabeza permanente para los usuarios, especialmente para los inquilinos o para quienes aspiran a serlo.

No solamente las comisiones son astronómicas, sino que también las exigencias suelen ser casi surrealistas: dos garantías propietarias, varios garantes con sueldo alto en blanco y muchas veces combinaciones de ambos requerimientos. Además, se resisten a utilizar el mecanismo de seguro de caución, uno de los más usuales en todo el mundo menos en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

Luego de esos trámites, exigen el pago por adelantado de las comisiones, siempre a cargo del inquilino, que infla de forma abultada el pago inicial, el cual supera por cuatro a cinco veces el precio mensual del alquiler, de modo que para rentar un departamento que se abona $12 mil, el pago inicial no baja de $60 mil o $70 mil pesos.

Por otro lado, en épocas recesivas no se ve ni una reducción de los precios de las viviendas, ni de los alquileres, al contrario, aumentan de forma persistente, atentando contra el propio negocio. 

"Las inmobiliarias promueven un esquema comercial que atenta contra sí mismo, de hecho, es uno de los pocos rubros donde los propietarios se viven pegando un tiro en el pie", aseguró una referente de una organización informal que promueve los alquileres vía redes sociales y WhatsApp, vinculando dueños e inquilinos en forma directa.

La desvinculación también suele ser un fenómeno traumático: pese a que el dueño de la propiedad no paga por los servicios inmobiliarios, los cuales son abonados por el inquilino en su totalidad, al menos en la Provincia de Buenos Aires, al terminar en contrato, es muy común que se busquen todo tipo de excusas para retener el depósito de los inquilinos, muchas veces de forma arbitraria, con el objetivo de beneficiar al propietario y mantenerlo como oferente en el establecimiento.

Lo que no entienden, es que el negocio subsiste gracias al inquilino, que es el que paga el alquiler. La situación no es equitativa y en momentos de recesión, las inmobiliarias pagan su maltrato a los usuarios cerrando sus persianas. Por supuesto, hay lugares que brindan un buen servicio y se esfuerzan por retener al propietario y al inquilino en un ambiente cordial, pero son los menos.

"Ni loco, nunca más pienso regalarle 20 mil o 30 mil pesos a una inmobiliaria que no brinda servicios, por eso prefiero buscar opciones de dueño directo, siempre es mejor lidiar con el perro que pelearse con el collar", aseguró un inquilino. 

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