Asesinato en Temperley
La autopsia reveló que el diácono Luquín tenía golpes en la cabeza y múltiples heridas cortantes
Lunes, 10 de junio de 2019
El estudio determinó que sufrió politraumatismo craneal y varias heridas cortantes, una de ellas en la carótida, una de las arterias principales, que se cree que fue la lesión mortal. El deceso se produjo al menos 12 horas antes del hallazgo del cuerpo, es decir entre las 12 y la 1 de la mañana del domingo.

La autopsia al cuerpo del diácono Guillermo Luquín, asesinado el último domingo en su casa de Villa Galicia, Temperley, reveló este lunes por la tarde que presentaba un golpe en la cabeza y cinco lesiones producidas con un arma blanca, una de ellas en el cuello, aunque continuarán los peritajes para determinar cuáles de estas heridas le provocaron la muerte, informaron fuentes judiciales.

En primer término, médicos del Servicio de Atención Médico de Emergencias (SAME) confirmaron que el clérigo presentaba al menos una herida cortante en el cuello, que le habría provocado la muerte.

Sin embargo, en una revisión posterior de Policía Científica se estableció que la víctima tenía varios politraumatismos en la cabeza y cinco lesiones punzocortantes, una de ellas que le afectó la carótida y que se cree fue la herida que le provocó la muerte. Además, estimaron una data de muerte de unas 12 horas antes al hallazgo del cadáver.

En tanto, los investigadores determinaron que el resto de la vivienda estaba ordenado y limpio, y que sólo faltaba el teléfono celular de Luquin, por lo que descartan el móvil del robo.

Mientras que en la mesa de la cocina hallaron una botella de gaseosa y dos vasos servidos, de los que los peritos levantaron seis huellas dactilares para su posterior cotejo.

Ya se mandaron a peritar esas seis muestras, que van a permitir avanzar en la identificación de la o las personas que estaban con Luquín al momento del crimen.

La hipótesis 

En primer lugar, que Luquín conocía al agresor. La autopsia reveló que cadáver tiene un fuerte traumatismo en el cráneo. Los investigadores creen que el asesino tomó el velador de la habitación y directamente se lo reventó contra la cabeza. La causa de la muerte es el fuerte golpe sumado a una herida profunda en el cuello a la altura de la carótida.

También se encontraron lesiones defensivas tanto en manos como en brazos. El cuerpo estaba cortado y apuñalado muchas más veces que las que indicó el médico que inspeccionó el cuerpo en el lugar del crimen. Siguiendo con el razonamiento de la Justicia, es posible que el diácono haya querido defenderse y como el agresor no lograba doblegar su resistencia utilizó el velador para reducirlo y luego degollarlo.

"Primero hay que indagar en el círculo íntimo y de ahí ir abriendo las posibilidades. Hoy tomamos declaración testimonial al hermano y a su sobrino y a sus respectivas mujeres. Recordemos que quien encontró el cuerpo y dio aviso a la policía fue el propio sobrino. Por eso es importante conocer qué hicieron las horas previas y posteriores al hallazgo del cuerpo, aunque hasta el momento no hay ninguna sospecha sobre ellos", relata con minuciosidad alguien que presenció las testimoniales.

Luquín era un hombre querido y respetado. "Nunca se metía con nadie. Yo lo conozco hace 4 pero ellos vivían acá hace 30 años. Primero vivía con los padres, pero cuando ellos se murieron se quedó solo. Pasó a ser un amigo. Era un hombre solitario pero muy abocado a la fe", dice Carlos, que vive justo frente al domicilio de la víctima. 

El estudio fue realizado en la morgue judicial de Lomas de Zamora, ubicada en los tribunales de Banfield, en Camino Negro y Larroque.

Etiquetas