Análisis | Por Nicolás Fernández Rivas
La jugada de CFK y la chance de ¿Un "putsch" de Vidal y Larreta?
Lunes, 20 de mayo de 2019
La movida peronista le puso picante a la política y al clima electoral. No son pocos los que vislumbran la posibilidad de un golpe de timón absoluto en Cambiemos. Otros consideran que el rumbo y la presencia de Macri en la lista no se tocan. ¿Realmente no se tocan?

 Capítulo I: Shock and Awe (Shock y pavor)

Un día complejo. María Eugenia tiene fija las noticias en la TV. Hace un rato que CFK había tirado la bomba, condensada en un video de casi 13 minutos, una eternidad para el fugaz lenguaje de las redes sociales pero con el suficiente poder simbólico como para generar una tremenda onda expansiva que sacudió todos los búnker de la política.

A decir verdad, ninguna de las dos disfruta demasiado del dialogo vía redes sociales. Tranquilamente podrían ser madre e hija, sin embargo, coinciden en la validez de la política como forma de acumulación de poder y de capacidad de gestión.

Saben que ningún "bot", algoritmo o troll puede reemplazar el vínculo humano. Quizá a lo sumo las consideren como herramientas de combate, pero ni cerca creen que sean las más importantes.

"Lo sabía", habrá pensado Vidal, aunque jamás lo dirá. El precio de una construcción anti política es quedarte con la ilusión de mayoría que dan las nuevas formas de comunicación, terreno donde de una forma mucho más descarada que en la negociación de la vida real, la inyección de dinero constante garantiza el buen posicionamiento, comentarios positivos y una catarata de mierda sobre el ejercito androide del contrincante.

No fue a lo que ella recurre para construir un sólido consenso legislativo bonaerense que le permite gobernar sin grandes conflictos, ni municipios en llamas. Hay críticas, sí, hay disputas, sí, hay fotos con cambiemistas, peronistas renovadores, peronistas k, sí muchas. Hizo política.

También hizo pesar su fuerza de imagen para conseguir recursos muy valiosos y obras, presionando incluso a Macri. "Mariú sabe cuando tiene que tirarles el camión encima", afirma un allegado a la mandataria.

En este juego tampoco se privó de mantener un contacto fluido con el Vaticano. Hay menos de una decena de personas en Argentina que tienen el celular directo de Francisco. Ella es una. CFK es otra. Al fin de cuentas, por encima de todas las contradicciones políticas nacionales -una rosca de chiquitaje para su posición-, el Papa representa a Dios y ya se sabe que el Altísimo, se maneja con todo el teclado. Es de amplio espectro.

Capítulo II: ¿Un asalto al cielo?

El tiro libre al ángulo de la ex Presidenta, no debe haber caído bien para nadie en Cambiemos. Especialmente, para un sector muy concentrado que subestima lo político y pierde la visión estratégica en los ditirambos del "Big Data". Ese grupo no solo se atragantó, sino que también fue sorprendido. "Nos agarró en pelotas", se sinceran las fuentes.

Pero hay un sector de digestión rápida y menos proclive a sorprenderse de las grandes jugadas políticas que viene insistiendo con un cambio de rumbo dentro de Cambiemos. Tanto, el equipo de Horacio Rodríguez Larreta como el equipo de María Eugenia Vidal, entienden al igual que Cristina que este partido final se gana con política, con alianza, sumando porotos. No habrá ningún "facherito", con corte hipster, que arrase. Solo la vieja y nunca bien correspondida rosca.

Este sector, por lo bajo, casi "in pectore", sabe y reconoce que la jugada de CFK abre una posibilidad para recuperar el terreno e intentar dar vuelta la historia, en un partido que viene complicado para el oficialismo.

Es que el Vidal-larretismo, puede usar la emergencia de la encerrona peronista, para realizar su propio "putsch": esto es asumir la responsabilidad política de un nuevo orden en Cambiemos e impulsar modificaciones drásticas tanto en el gabinete nacional como en la campaña electoral. Esto ampliaría la base electoral que podría oxigenarlos como espacio y erigir nuevas alianzas, para construir una fórmula totalmente diferente, sin la figura de Macri en la boleta y sin cotillón, posteado por Instagram. Drástico, significa eso: quitarle presencia a mariscales de la derrota e instalar a figuras que puedan lidiar con disputas políticas de fuste. Es ir al hueso. 

Esto equivale a hacer peronismo. Ni más ni menos. Después de todo es lo que tanto el "Pelado" como "Mariú" vienen haciendo en silencio desde diciembre de 2015. Es lo que les permitió gobernar en un contexto económico adverso y de deterioro social en ascenso.

Por supuesto, es una jugada potencial. Hipotética. Y muy trágica. Freud impulsó la categoría "matar al padre", como una metáfora de madurar, de dejar de idealizar a las referencias y reemplazarlas por la propia decisión y la autodeterminación. En esta movida, Cambiemos como tal moriría, dejaría de existir, sería asesinado por sus hijos y se transformaría en otra cosa, un espacio diferente, con impronta de gestión, política, perfil social y modernización. Sin pruritos gorilas, o de entusiastas "techies" ¿Sería populista? Por supuesto que sí. Pero por sobre todo, un espacio con verdadera dinámica política y vocación de poder. Son pocos meses para construir esa única bala de plata.

La grieta se termina. Se disuelve porque la disputa de la Argentina que viene, será entre diferentes espacios que pivoteen entre audacia y moderación. CFK leyó perfectamente esta necesidad y se puso detrás de ese desafío, conservando poder y garantizando que no habrá rabietas virulentas dentro de su espacio, ni épicas revolucionarias. Habrá mucho trabajo, si ganan, como para perder el tiempo en debates secundarios.

También lo leen Vidal y Larreta. Que si todo queda igual y no se animan a "asaltar el cielo", al menos defenderán sus territorios con uñas y dientes. Que no es poca cosa. Ganando o perdiendo saben que serán relevantes en el futuro.

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