Historias de la Región | Por Federico Gastón Guerra
Los últimos días de Eva Perón en Avellaneda
Viernes, 10 de mayo de 2019
El 27 de julio de 1952, un día después de la muerte de Eva Perón, el diario oficialista Democracia tituló: "En el mismo policlínico que levantó para su pueblo se internó en busca de remedio para su quebrantada salud".

 "Quiero que allí mis descamisados estén mejor atendidos que el más rico de los ricos en cualquier parte del mundo", expresó Eva Perón al efectuarse la inauguración del centro de salud de Avellaneda.

Pero el destino, a veces, tiene ribetes indescifrables. Es por esto que la mujer del Presidente Juan Domingo Perón vivió sus últimos días en el hospital que se había levantado para que la gente del pueblo pudiera atenderse ante cualquier problema de salud.

"Con la naturalidad y la sencillez que fueron prendas de su personalidad magnífica -describía el diario Democracia- pidió que la operaran en el Policlínico Presidente Perón, construidos para los descamisados en la barriada más descamisada de la República."

Aquellas voces

La prensa en tiempos del gobierno peronista era marcadamente oficialista y es por esto que los términos siempre eran de tono más que apacibles para todo el entorno político.

Félix Luna en su libro "Perón y su tiempo" explica cómo funcionaba la prensa por esos tiempos: "Perón hizo adquirir algunos periódicos ya existentes, fundar otros y agrupar a la mayoría en un imperio periodístico que al final de su régimen estaba integrado por 13 editoriales, 17 diarios, 10 revistas y 4 agencias informativas".

"Todos ellos -narró el historiador- favorecidos con una generosa publicidad oficial y alimentados por el material que fabricaba la Secretaría de Prensa y Difusión de la Presidencia de la Nación dirigida por Raúl Apold."

"Al igual que Perón fue -y es- amada y cuestionada. Muchos rechazan su estilo por populista y demagógico. Otros la transformaron en mito cuando murió de cáncer", evalúa la revista del diario LA NACIÓN de diciembre de 1998.

El paso por el Sur es un episodio que poco se ha comentado. Ese mismo hecho que los diarios reflejaron como un acto de heroísmo o una forma de morir mano a mano con su pueblo.

"Evita un personaje tan singular que difícilmente admita comparación con otras mujeres de este siglo", afirmó Luna.

Expresaba Democracia el 27 de julio de 1952: "Nunca Eva Perón desmintió con los hechos sus afirmaciones enardecidas de conductora insigne Cuando en los últimos días aciagos de noviembre último sus médicos dispusieron que fuera sometida a una intervención quirúrgica, Eva Perón pudo elegir para su internación el sanatorio más lujoso de la gran ciudad, el de mayor prestigio, el mejor de todos".

"Pudo, incluso -seguía la nota-, decidirse por un viaje al extranjero y optar por la clínica que en el mundo entero fuera la más famosa. A todos nos hubiera parecido natural que lo hiciera, todo hubiéramos deseado que lo hiciera (...). Eva Perón prefirió el establecimiento que su grandeza de alma había brindado a los pobres de su tierra Argentina amada".

Consumado los hechos y parafraseando al escritor uruguayo Eduardo Galeano, la cola en el velatorio "duró dos semanas de largo".

Una calle

Debido a esto es que la comuna de Avellaneda dispuso que una de las calles de ese distrito cambiara de nombre y pasara a llamarse Eva Duarte de Perón.

El periódico "AveYAneda" al respecto en un trabajo periodístico de agosto de 2000 dice: "Con la presencia del intendente Oscar Laborde, en el marco del cronograma de actividades en homenaje a Eva Perón se llevó a cabo el acto por el cual la calle General Pinto, desde Crisólogo Larralde hasta Güemes pasó a llamarse Eva Duarte de Perón".

"Uno de los postulados de la Doctrina Peronista ?Cuando haya que gozar gocemos todos, así como cuando hay que sufrir suframos todos'. Con razón el pueblo, su pueblo, querido -lo mejor de esta tierra-, le entregó su corazón y la llora hoy con dolor inextinguible", concluía la nota de Democracia.

Más allá de todo, la anécdota revela el paso de Eva por el sur del gran Buenos Aires. Y tal vez, como dijo Eva: "Sobre Evita ya se ha dicho todo. O a lo mejor todo está por decirse".