Enigmas, las ciencias, lo interesante
La maldición del tesoro de la Isla Roble
Miércoles, 27 de marzo de 2019
Las leyendas sobre fabulosos tesoros escondidos en remotas islas allende los mares, han servido de inspiración para multitud de relatos de aventuras. Una de estas leyendas plantea que, en Oak Island (Isla del Roble), situada en la bahía Mahone, en las costas de Nueva Escocia, Canadá.

 Las leyendas sobre fabulosos tesoros escondidos en remotas islas allende los mares, han servido de inspiración para multitud de relatos de aventuras. Una de estas leyendas plantea que, en Oak Island (Isla del Roble), situada en la bahía Mahone, en las costas de Nueva Escocia, Canadá, existe un monumental entramado de túneles subterráneos, donde los piratas escondieron un fabuloso tesoro. Pese a las diversas expediciones y numerosas excavaciones efectuadas durante más de doscientos años, nadie ha conseguido alcanzar el objetivo deseado.

Cuenta la historia que un día de verano de 1795, tres jóvenes residentes en el pueblo pescador de Chester: Daniel McGinnis, Paul Smith y Anthony Vaughan, desembarcaron en la isla y descubrieron a los pies de un robusto roble, la polea de un viejo barco enganchada a una rama cortada. Justo debajo de la rama observaron una depresión circular. La tierra estaba removida y daba la sensación que allí había algo enterrado. Removieron pero tuvieron que desistir por el mal clima.

En 1849, Joham B. McCully, miembro de la Sociedad Truro, se encontró el pozo inundado a veinte metros de profundidad. Una vez localizado el origen del agua, construyó un dique (que quedó completamente destruido a causa de la marea alta). Tuvo que abandonar los trabajos al quedarse sin fondos. En 1897, otro expedicionario, Guillermo Chappell, encontró a cincuenta metros de profundidad un pequeño pergamino que contenía extraños símbolos borrosos.

Fueron pasando los años hasta que, en 1972, un equipo de investigación consiguió introducir una cámara fotográfica especial hasta setenta metros de profundidad y logró fotografiar un cofre, una mano y una cabeza humana. Se sabe, también, que en 1995, un equipo del Woods Hole Oceanographic Institute, realizó diversas prospecciones en la isla. El resultado final de sus investigaciones, como suele suceder en estos casos, no ha trascendido a la opinión pública.

Unos dicen que fue enterrado en la isla por obra y gracia del pirata William "Capitán" Kidd - que murió ahorcado en Londres en 1701 - quién, a bordo de su buque "Adventur Gallery", saqueó multitud de navíos de la Compañía Inglesa de las Indias. También, podría tratarse del tesoro de Luis XVI. Aunque se ha especulado mucho sobre la verdadera existencia de dicho tesoro, su autenticidad, queda atestiguada por numerosos informes y por confidencias recogidas de boca de un descendiente del camarero personal del rey. A este respecto, según el tristemente desaparecido Robert Charroux (investigador, escritor y presidente del Club Internacional de Buscadores de Tesoros): "De acuerdo con otros documentos - dudosos - parte de las alhajas de la Corona fueron enterrados en las costas de Nueva Escocia, en la Isla del Roble (Oak Island), en 1795".

Y para acabar de redondear la historia, otra de las versiones apunta la posibilidad de que, el tesoro que se halla oculto en algún lugar recóndito de la isla, en realidad, perteneciese a los Caballeros Templarios.

En cuanto a su verdadera localización, el topógrafo Fred Notan, está convencido de que el tesoro no está escondido en el pozo, sino en algún otro lugar de la isla. Su búsqueda, al parecer, se centra en algunas piedras curiosas que dibujan extrañas formas. Pero solo son presunciones, lo que es seguro es que muchos han muerto buscando el oro y la gloria, tanto que también se la conoce como la "Isla maldita".

Etiquetas