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"Una guerra civil es posible y sería algo catastrófico"
Jueves, 24 de enero de 2019
Así lo aseguró el analista en política internacional, Andrés Berazategui, entrevistado en exclusiva por este diario. La tensión va en aumento en el país sudamericano y podría tener consecuencias graves para toda la región.

 La situación en Venezuela ha generado un intenso debate en todos los países de América del Sur, la tensión es extrema y todavía no se pueden medir consecuencias sobre la actual escalada de enfrentamiento político. Para dar cuenta, de lo que está sucediendo, LA TERCERA entrevistó al licenciado en Relaciones Internacionales, Andrés Berazategui, quien se desempeña en el espacio NOMOS, uno de los equipos de investigación más activos en materia de análisis geopolítico, estrategia y filosofía, de nuestro país.

-La proclamación de Juan Guaidó como "presidente encargado", ¿afecta la estabilidad del sistema político venezolano?

-Sí, porque polariza aún más a los sectores en conflicto. Y este aumento de la polarización se da por el inmediato reconocimiento que ha recibido de parte de varios países, entre ellos los Estados Unidos como así también de la OEA, cosa que no hace sino aumentar la tensión ya existente. La oposición a Maduro se encuentra, por este motivo, con una especie de legitimación internacional que hasta ahora no tenía este grado formal, más allá de lo legal o no que pueda ser en lo interno de Venezuela la proclamación de Guaidó.

-¿Es posible una vuelta de la violencia política que degenere en algo más grave?

-Para evitar los rodeos y eufemismos, si lo que pregunta es si esta situación puede derivar en una guerra civil, sí: esta situación puede llevar a una guerra civil. La sociedad venezolana está dividida en partes no tan desiguales, la polarización es realmente muy fuerte, los actores externos tensan más la situación... sí, una guerra civil es posible y sería algo catastrófico.

-¿Cuál podría ser el detonante?

-Que una parte más o menos significativa de las Fuerzas Armadas se subleve y logre algún objetivo de importancia. Hay que recordar que el principal sostén del actual sistema político venezolano son sus militares, que constituyen, por su extensión en tamaño y verdadera participación en política, una verdadera clase social de sostén. Una fractura en el sector militar sería una grieta dentro del "poder duro" del actual gobierno. Recordemos que la oposición ciudadana a Maduro se está debilitando progresivamente, por la sencilla razón de que una enorme cantidad de venezolanos que votaban a los partidos opositores está emigrando. La gran mayoría de los centenares de miles de exiliados dispersos en la región están contra el gobierno de Maduro, votaban a la oposición, se manifestaban en la calle... y que ya no estén en el país hace perder profundidad social a la oposición.

-¿Qué debería hacer la comunidad internacional?

-Dejando de lado lo que se entiende realmente por "comunidad internacional", lo cierto es que las organizaciones internacionales y los Estados deberían al menos no ayudar a que aumente la ascensión de los extremos de los que hablaba Clausewitz. La decisión de algunos actores internacionales de reconocer a Guaidó está lejos de eso. Por el contrario, aumenta aún más los problemas. El sistema internacional aún presupone ciertos principios como la no injerencia en los asuntos internos de los Estados y el respeto a la independencia de estos. Reconocer una especie de legalidad paralela contraría esos principios. El gobierno actual de Venezuela se ha demostrado ineficaz en muchos aspectos, singularmente en el tema estabilidad monetaria, pero la solución no debe venir de afuera y por la fuerza, sentaría un mal precedente para la región, pero también para otros lugares.

-Habló de la región ¿Cómo influye la llegada de Bolsonaro al poder en Brasil?

-Se suma al aumento de la tensión, porque ahora Venezuela está limitada por dos importantes países opositores, Colombia y Brasil, que perciben que la situación económica del país caribeño "exporta" problemas sociales. Hasta hace algunos años, Venezuela era un actor disruptivo, con un discurso duro hacia las potencias occidentales, por decirlo de algún modo. Ahora de los discursos se ha pasado además a problemas económicos crecientes que llevan a que grandes cantidades de venezolanos se vayan y esto para algunos decisores políticos en Colombia y Brasil es sufrir problemas sociales ajenos. Y existe el temor (que sea fundado o no es otro tema) de que a Maduro se le ocurra embarcarse en alguna aventura militar para sostener su legitimidad de cara a la política doméstica. Un eventual roce en la frontera con Colombia podría ser una excusa para una guerra, por ejemplo. Con un Bolsonaro decidido a enfrentar a Venezuela, esta opción no parece viable y, aunque pueda parecer exagerado que Maduro realmente quiera ir a la guerra, los hechos políticos también se forman por percepciones subjetivas además de realidades. Y que en Brasil y Colombia haya políticos que perciban una Venezuela potencialmente agresiva, puede llegar a ser problemático.

Andrés Berazategui es licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Kennedy, es miembro del Grupo Nomos y se encuentra elaborando su tesis de maestría en Geopolítica y Estrategia en la Escuela Superior de Guerra. 

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