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El poltergeist de Enfield
Jueves, 25 de octubre de 2018
En el 284 Green Street, Enfield, en el norte de Londres es el sitio de actividad de un poltergeist mejor documentado de Reino Unido. Poltergeist viene del alemán poltern, hacer ruido, y geist, fantasma.

 En el 284 Green Street, Enfield, en el norte de Londres es el sitio de actividad de un poltergeist mejor documentado de Reino Unido. Poltergeist viene del alemán poltern, hacer ruido, y geist, fantasma.

Durante 18 meses, comenzando en el verano de 1977, Peggy Hodgson, sus hijas y más de 30 testigos presenciales (incluidos vecinos, investigadores psíquicos y periodistas) vieron y oyeron muebles en movimiento, objetos volando, ruidos inexplicables y levitación.

La actividad se centró en las hijas Janet y Margaret Hodgson, con Janet de 11 años actuando como conducto de una voz misteriosa y áspera.

La BBC reunió a tres de los testigos de primera mano del evento conocido como el "poltergeist de Enfield".

La periodista Roz Morris, quien grabó al fantasma para la BBC; Graham Morris, quien tomó fotos de las niñas levitando, y el abogado Richard Grosse, quien interrogó al "fantasma", reunidos 40 años después de los eventos.

En la noche del 31 de agosto de 1977, Peggy Hodgson entró en la habitación de sus hijos y vio como un tocador se movía por la habitación.

En una entrevista grabada, recuerda lo que sucedió: "Simplemente no podía creerlo; de hecho, lo empujé dos veces, y una tercera vez no pude moverlo".

El extraño evento fue acompañado por repetidos ruidos de golpes, por lo que Hodgson mandó a buscar a su vecino.

Vic Nottingham no estaba en una mejor posición para explicar lo que presenció: "Escuché los golpes mientras entraba por la puerta principal. Recorrí toda la casa, sencillamente no pude entender qué era, así que al final pensé que solo había una cosa que podía hacer: llamar a la policía".

La policía Carolyn Heeps fue la primera en llegar a la escena y describió haber visto una silla deslizarse por la habitación: "Se levantó del piso, tal vez media pulgada (1,5 cms.), y vi que se deslizaba hacia la derecha unos 3,5 a 4 pies (1 a 1,2 metros) antes de que se detuviera".

El fotoperiodista Graham Morris, quien en ese entonces trabajaba para el Daily Mirror, recuerda lo que sucedió cuando recibió una llamada al periódico, y fue enviado a la casa de los Hodgson con una tarea que -dice- "le cambió la vida". Estaba claro que los extraños sucesos ocurrían cuando los niños estaban allí.

Maurice Grosse, de la Sociedad para la investigación psíquica, fue el examinador que dirigió la investigación. A principios de noviembre de 1977, Grosse confrontó la presencia en la sala de estar: "Cuando hice la pregunta: '¿Estás jugando conmigo?' arrojó una caja de cartón y una almohada directamente a mi cara". Grosse hizo una vigilia nocturna mientras la familia estaba dormida: "Después de que las niñas se fueron a la cama, se produjo un estrepitoso ruido arriba en su habitación". Morris subió las escaleras y parecía que algo había movido una silla al otro lado de la habitación, a una distancia de unos 2,7 metros.

Le pareció imposible que lo hubieran hecho las chicas, que de hecho estaban en la cama. En ese entonces declaró: "Algo arrojó la silla al otro lado de la habitación, estoy convencida de eso".

Una voz ronca y masculina comenzó a escucharse cuando los niños estaban presentes en la habitación. Parecía emanar detrás de Janet Hodgson, quien dijo que sentía que la voz provenía de la parte posterior de su cuello.

La voz se identificó como un antiguo residente de la casa, Bill Wilkins, que había muerto a la edad de 72 años.

Fue interrogado por Richard Grosse, quien le preguntó si recordaba cómo murió. Respondió: "Tuve una hemorragia, y me quedé dormido. Morí en una silla, en la esquina de la planta baja".

Cuando le preguntaron por qué Janet no lo podía ver, la voz respondió: "Soy invisible... porque soy un G.H.O.S.T. (F.A.N.T.A.S.M.A, deletreado)". La historia, de haber muerto en una silla en la esquina en la sala de estar, fue corroborada más tarde por Terry, el hijo del señor Wilkins.

¿Se trató de un verdadero fenómeno de lo paranormal? ¿O podrían haber sido más bien travesuras humanas?

Cualquiera sea la explicación, la historia que ya inspiró una serie de documentales y películas parece que seguirá siendo una fuente de fascinación durante mucho tiempo.

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