Una vecina de Temperley cumplió 103 años | Por Berenice Ginzo
Maggie Calderwood: "El secreto para llegar hasta acá es ser lo más feliz que se pueda"
Martes, 12 de febrero de 2019
Margarita cumplió esa edad con todas sus luces. Es una mujer que tuvo una vida apasionante, una pionera de Temperley. Siempre con buen humor, dinámica, participativa en la comunidad y sus instituciones. Una verdadera matriarca.

 Maggie, tiene los ojos celestes y profundos como aquel "Irish Sea", ese pequeño mar que separa a Irlanda de Escocia, las dos sangres ancestrales que recorren sus venas desde hace más de 100 años. Sí, Margarita Calderwood de Pereuilh, vecina de Temperley, cumplió 103 años días atrás, a los cuales llegó muy lúcida, muy activa y con muy buen humor. "Hay que ser felices lo más que se pueda", aconseja todo el tiempo. Maggie, accedió a que LA TERCERA la visite en su casa en el Barrio Inglés, para contarnos sobre su historia, anhelos y recuerdos. Siempre junto a su querida Vicenta, su compañera de la vida desde hace 37 años.

"No tuve hijos, fuimos muy felices con mi marido trató de leer lo más posible, ahora me cuesta leer, entonces viene una amiga que me lee libros, Vicenta me lee el diario todos los días, salgo menos ahora, pero habitualmente salía mucho, iba mucho al cine, casi nadie conoce a una persona de 103 años, me siento muy feliz, estoy batiendo récords", dice siempre con una sonrisa.

Maggie y sus recuerdos. 


-¿Siempre viviste en Temperley?

-No, nací en Buenos Aires, pero cuando yo tenía 11 años, mis padres comprar una quinta en Temperley, Fernández casi esquina Suárez, un terrenos que ahora se dividió en varias propiedades, era muy grande, allí viví hasta que me case, cuando vine a vivir aquí, -es una casa de estilo inglés- de esta casa nunca me quise ir, le tengo mucho cariño, en un momento pensé en ir a departamento, pero no, finalmente me decidí quedarme".

-¿A qué te dedicabas?, ¿Trabajabas?

- Siempre trabaje de dactilógrafa, nunca como docente, a pesar de haber estudiado el magisterio pero nunca me dedique a la docencia, no me gustaba, siempre trabaje en oficinas y luego fui la secretaria de Juan Esteban, mi esposo, que fue escribano. Actualmente, la calle de la estación se llama Juan Pereuilh, es el nombre de mi suegro, primer jefe de la estación.

-¿Tenes algún hobbie?

-Yo jugaba mucho al tenis, en el Lawn Tenis Club de Temperley, tengo copas ganadas den campeonatos, jugué en la tercera del Club en diferentes lugares, mi hermana era una gran jugadora y estaba en primera, jugué hasta luego de los 70 años. Mi marido también fue un gran jugador, llegó a la primera. Yo también jugaba a las cartas, era una apasionada, pero no queda nadie de los que jugaban conmigo en esas mesas o en esos court.

-¿Cómo te llevabas con tus papás?

-A mis padres, yo los consideraba los más perfectos del mundo, lástima que los perdí muy temprano, ya que murieron muy jóvenes. Luego quedamos los ocho hermanos viviendo en la quinta de la avenida Fernández, después nos fuimos casando y solo quedaron 2 hermanas viviendo allí, así que había quedado muy grande para ella, así decidimos entre todos comprar dos chalets juntos sobre Meeks, donde ellas vivieron. Mi papá se llamaba Diego Ricardo Calderwood y mi mamá Rosa Ana Scally, tengo sangre escocesa e irlandesa, no tengo la culpa de esta herencia (ríe a carcajadas, ya que se los conoce como dos pueblos testarudos). Mi papá era gerente de Banco en Avellaneda, en la época donde ser gerente era importante, salía en los diarios.

Maggie celebrando la vida junto a varias generaciones de su familia y amigos.


- Más allá de que no tuviste hijos ¿Cómo es tu familia?

-Tengo una familia muy grande, siempre me visitan mis sobrinos generación de todos mis sobrinos siempre me visitan, tengo suerte en ese sentido, me llaman, tengo un sobrino que me llama desde San Martin de los Andes, donde construyó su casa en la montaña, el quiere que vaya, son muy cariñosos. Tengo muchos apellidos en la familia, Calderwood, Scotto, Highton, mi sobrina es Elena Higthon de Nolasco, ministro de la Corte Suprema de la Nación. Me miman mucho, en mis cumpleaños somos muchos, cuando cumplí 100 hicimos una fiesta enorme, estuvo buenísima.

"Tengo una familia enorme, son muy cariñosos"


-¿Qué recuerdos tenés de aquel Temperley?

- Bueno, en aquellos tiempos era fácil salir a cualquier hora, ir al club, a los bailes, volver a cualquier hora, no teníamos miedo de andar por la calle o volver de la estación caminando, ese es un buen recuerdo de Temperley. Esta zona del Barrio Inglés se ha conservado bastante, en su momento dijeron que no iban a permitir construcciones con más de 3 pisos y que solo se iban a hacer edificios más altos frente a las vías, pero ahora se hacen en cualquier lado y van cambiando el aspecto histórico del pueblo y acá estamos con un Lomas avanzando sobre Temperley. Yo pertenezco a las asociaciones de la Iglesia Católica, a la Liga de madres de Familia, también con los Vicentinos, forme parte del Catholic Club, es decir, los católicos de habla inglesa, que fue muy exclusivo en su momento, ya que éramos muchos aquí, pero después nos abrimos, ampliando a más personas, de ahí surgió el Ateneo Parroquial, donde pertenezco actualmente. Soy la única sobreviviente de todo ello, hoy la posta la tomaron personas más jóvenes.

Junto a su amiguísima, Laura Troccoli, con sus jóvenes 101 años. 


-¿Qué mensaje le podes dar a los lectores para llegar tan bien a tu edad?

-El secreto para llegar hasta acá es que traten de ser todo lo felices que puedan, teniendo buen carácter y buen humor, es la clave para llegar hasta acá, llegue aceptando las cosas buenas y malas, aceptando las cosas que pasan, cuando no aceptas, las cosas que ocurren te quedas estancado. También es necesario tener mucha fe, creer.

Siempre junto a Vicenta

Vicenta, su compañera de vida desde hace casi 4 décadas. 


"Hace 37 años que estoy con Maggie, soy su compañera de la vida. Es muy buena nos llevamos muy bien, nunca está de mal humor. Sus sobrinos son muy buenos y me ven como de la familia, aunque no lo sea ellos me hacen sentir así. La queremos mucho yo, mis hijos y mis nietos, ella sabe que es así, Que pase un feliz cumpleaños", dijo Vicenta, su amiga y cuidadora. 

Maggie la interrumpe "La conocí por Ema, una vecina, desde entonces que no se va, a pesar de todo lo que yo haga, así que ya desistí de eso", ríe, con ese humor típico anglosajón. 

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