Arte urbano
Las pinceladas mágicas de Flor, que le dan color a Temperley
Martes, 6 de noviembre de 2018
A través de una ambiciosa iniciativa, la artista Florencia Menéndez está llevando a cabo una verdadera transformación en la calle 25 de Mayo. Una recuperación vitalista que busca desde el arte, cambiar este espacio urbano, el imaginario vecinal y sus percepciones.

Por Berenice Ginzo

"Sin arte la vida sería un error", dijo hace muchos años un tal Nietzsche, con pluma picante, describiendo lo que representa el arte para los humanos: una inyección de vitalismo que se recibe por todos los poros y que a veces está tan cerca, que puede modificar nuestra vida solo con su presencia: es su encanto.

En Temperley, hay una hechicera que viene desplegando su poción mágica, haciendo que la vida de la ciudad sea mejor y brindando su gran talento en forma de murales. Las pociones que utiliza son una mezcla de pasión, técnica, paciencia, amor, pinceles y pinturas.

Flor, la maga, siempre trabaja con una sonrisa

Se trata de Florencia Menéndez, una artista local, que viene llenando de colores la vida de los vecinos, impulsando a una puesta en valor de la localidad, a través de un ambicioso proyecto artístico que por su magnitud puede considerarse único en el país y no sería descabellando pensar que en este momento, quizá lo sea en el mundo: se encuentra pintando más de 200 fachadas de la calle 25 de Mayo entre Meeks y Dorrego. Una tarea titánica que lleva a cabo algunos colaboradores, con participación vecinal y con apoyo de la Municipalidad de Lomas de Zamora.

La artista se encuentra por estos días trabajando en la Cámara de Comercio e Industria local, ubicada en 25 de Mayo y Tomás Guido, LA TERCERA charló con Florencia sobre su trabajo.

-¿Qué significa trabajar en murales?

-El muralismo para mí significa brindar un arte en la calle que lo puedan ver todos, porque es para todos. Simboliza trasformar las calles, poniéndolas más lindas, dándole energía. El color siempre modifica y trasforma para bien, da alegría, genera mejor estado de ánimo.

Los que hacen grafiti, los respetan, entonces el barrio queda más lindo. Hay algunas fachadas que merecen destacar ciertos elementos, trabajo mucho, en cada aspecto del frente y rescató la identidad del barrio. Es una zona hermosa, mi papá vivió acá de chico y siempre vivimos cerca. Un día me di cuenta que estaba muy descuidada y sin movimiento, me dio una sensación de abandono y eso funciona como un espejo en uno también cuando pasamos por las calles. Somos un todo.

-Recién nos comentaste sobre las impresiones que te llevaron a realizar está obra urbana, contános cómo lo transformaste en un proyecto...

-Los vecinos me convocaron por otros murales que había realizado en la zona, entonces se me ocurrió con mi amiga Margarita y un grupo de vecinos hacer un proyecto para pintar con murales estás 5 cuadras con murales y por supuesto, hablar con cada vecino para poder pintar su casa. El proyecto lo presente en el Municipio de Lomas y les encantó la idea, ellos nos ayudan con la base y la logística, después con los bocetos pintó el mural. Siempre invito a la gente por las redes para que se acerque cuando pueda a dar una mano, a tomar un mate, a compartir esta transformación para todos.

-Se trata de una obra colosal...

-Van 8 meses de trabajo y 16 fachadas, porque dependemos del clima, ahora estamos avanzando rápido y la gente se acerca más. Tengo a Carla Forte como colaboradora permanente, artista plástica y vecina, mi mamá también se acerca , como también Margarita, vecinos, ex alumnos que dan una mano enorme compartiendo alegría, disfrutando de hacer algo que te gusta. De alguna manera eso se trasporta al mural. Es un proyecto que disfrutamos mucho, en total van a ser mas de 200 fachadas.

La artista alienta la participación vecinal en las obras. 

-El aspecto participativo es uno de los pilares...

- Cada época tiene referencia en cuando al mural, para mí también es un resistir. Es muy bueno contar con apoyo municipal porque son tiempos difíciles donde la cultura y el arte están siendo masacrados. Se están comprometiendo, apostando al arte popular, a lo participativo, en la calle, todo eso es súper valorable.

Recuperación del Plaza Tomás Espora

-¿Dónde comenzaste con los trabajos en murales?

-Pinté mucho por Lomas, por Temperley. Arranque en el Hospital Gandulfo, ahí me di cuenta de la importancia de pintar los lugares. Los médicos y los pacientes me contaban como cambió el hospital, lo positivo de entrar en una sala con colores y dibujos. Ese concepto lo traslade a las calles. En 2014, surgió realizar el mural por los 10 años de la Tragedia de Cromañón, que también que hicimos también con apoyo del Municipio, que siempre está apostando a la cultural. Son70 metros de mural en Pichincha entre Hipólito Yrigoyen y Mariño, que nos llevo dos días y colaboraron alrededor de 500 personas, incluso hubo espectáculos y se proyectaron películas. El proyecto incluyó la participación de los colegios del lugar. Las movidas en plazas grandes son muy ricas.

Las obras son realmente impactantes

Colaboradoras de color azul celeste

Flor, trabaja con un equipo muy cercano, que son sus colaboradoras permanentes. Son muy especiales, una de ellas es su mamá Mara Menéndez y otra es su gran amiga Carla Forte, vecina de Temperley, ambas son artistas.

-Mara, contános sobre tu experiencia artística.

- En el año 1987 empecé con un centro cultural muy grande, aquí en Temperley, llamado Aonikenk, funcionó en la calle Ángel Gallardo, allí daba clase de pintura para chicos. Reuníamos 20 talleres en total, entre los que incluía uno de fabricación de instrumentos que nos permitió recorrer todas las escuelas de Temperley. Además, todos los fines de semana impulsábamos la música folklórica, también fui docente de jardín de infantes durante 10 años en Lomas de Zamora. Hace 40 años que pintó o expongo con el grupo del centro cultural. A fines de los 80 y principios de los 90, hicimos una movida muy grande para salvar a Santa Catalina porque estaba devastada, realizábamos festivales y otras actividades. El lugar donde empezó el centro, en sus cimientos, es donde hoy Florencia de clases.

Las colaboradoras: Su mamá, Mara Menéndez y su amiga Carla Forte, también artistas.

-El arte fluyó en tu familia...

- Florencia se inició en la pintura en la cocina de nuestra casa cuando tenía 3 años, la paleta de oleos estaba todo el día arriba de la mesa donde yo pintaba, ella pasaba agarraba los pinceles y empezaba a pintar. Vivimos mucho tiempo en la costa y ahí llevaba a mis tres hijos a pintar a todos lados donde fuera pintar yo. Flor respiro el amor por la pintura desde que nació.

-Carla, ¿Qué podés contarnos sobre este proyecto?

- Como vecina del barrio y amiga de Flor, este proyecto me parece hermoso y nos ayuda a volver a conectarnos, ver como todo se va llenando de arte y color va mucho más allá de pintar una pared, se empieza a sanar el barrio que estuvo bastante abandonado. Hay que empezar a juntarnos en la calle y si nos unimos todo se cumple. Empecé a ir al taller de Flor y ahí empecé a ayudar cuando podía, siempre sumando manos. Coincidimos en que hay muchos artistas desparramados y nos falta conocernos un poco más para juntarnos y armar de una semilla un bosque, hay mucho potencial y eso es lo que me hace sentir motivada y honrada. Hace muchos años que estoy en este mundo, aunque Flor toda la vida lo estuvo y cumple un papel de compañera y profesora constante.

Los antes y después marcan el cambio profundo en las calles. 

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