Sobreestimulo del consumo excesivo
La Defensoría del Pueblo apuntó contra el precio de la cerveza
Miércoles, 8 de agosto de 2018
La entidad aseguró que en nuestro país los valores de góndola de distintas marcas de cervezas industrializadas se encuentran entre los más bajos de América Latina, lo que facilita el acceso y el consumo problemático. Una lata de 473 cm3 se puede conseguir a un precio inferior al de una botella de medio litro de agua mineral.

 "En febrero de este año, el precio del porrón de la cerveza más popular en la Argentina -medido en dólares- era más barato respecto a lo registrado en gran parte de América Latina. Sólo Paraguay y Colombia tenían precios más accesibles. Es tal el grado de distorsión que en una nación como la Argentina, que tiene algunas de las reservas de agua potable más importantes del mundo y una capacidad para alimentar a 400 millones de habitantes, una botella de agua mineral de 500 centímetros cúbicos o un sachet de leche son más caros que una lata de cerveza", explicó el responsable del Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos, Walter Martello, quién se desempeña como Defensor del Pueblo Adjunto de la Provincia.

Uno de los factores que influyen son las promociones que se instrumentan en los comercios de venta minorista, como así también en bares y cervecerías que recurren a estrategias como el happy hour y el 2X1. Cabe recordar que una de las conclusiones del último focus group (participaron jóvenes de 18 a 30 años), realizado por el Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos de la Defensoría, fue que el consumo de alcohol se ha extendido a los días de semanas. La mayoría de los jóvenes, además, reconocieron haber manejado automóviles bajo los efectos del alcohol.

Hace siete años, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y las más altas autoridades de las carteras sanitarias de cada uno de los países de las Américas se comprometieron a llevar adelante distintas iniciativas para ponerle un freno al flagelo del consumo excesivo de alcohol. Por ejemplo, coincidieron en que se deben instrumentar aumentos de impuestos a la fabricación y expendio de este tipo de bebidas, como así también restricciones en el mercadeo y en la publicidad. El acuerdo también incluyó la necesidad de llevar adelante políticas para la capacitación de los trabajadores de la atención primaria de salud en la detección y tratamiento de los tomadores en riesgo.

"Es indispensable que avancemos hacia el establecimiento de un régimen específico de impuestos, dado que está demostrado que un alto porcentaje de los consumidores de alcohol son sensibles a la variación del precio de las bebidas. A su vez, también se debe considerar la restricción de los precios promocionales de las bebidas alcohólicas, que facilitan enormemente el consumo excesivo y problemático, y limitar al máximo las publicidades", destacó el defensor del Pueblo Adjunto.

En ese sentido, Martello pidió avanzar en un nuevo marco normativo que tome experiencias exitosas de otros países. A modo de propuesta, el Defensor del Pueblo Adjunto consideró que la política impositiva de Chile puede ser un ejemplo a seguir. El plan aplicado a partir de 2014 en el vecino país implicó un aumento en el gravamen que el Estado aplica al expendio de vinos y cervezas: pasó del 15% a 20,50%, mientras que la alícuota de las bebidas destiladas pasaron del 27% al 31,5%. En cambio, en nuestro país, el impuesto aplicado a la venta de bebidas espirituosas es actualmente del 26%.

Los resultados de la política impositiva de Chile están a la vista: un informe la OPS difundido el año pasado mostró que en el país transandino se consumen 9 litros de alcohol per cápita, lo que significa una caída respecto de la anterior medición, que había registrado una ingesta anual de 9,6 litros.

Como contrapartida, en los tres primeros lugares del ranking de consumo de alcohol quedaron: Canadá, con 10 litros per cápita; Estados Unidos, con 9,3 litros y la Argentina, con 9,1 litros. En 2010, Chile tenía indicadores de consumo por encima a los de nuestro país.

"La reforma impositiva del año pasado en la Argentina, a nivel nacional, implicó un aumento de los impuestos internos que pagan las cerveceras (pasó del 8 al 14%) y aquellas compañías que fabrican bebidas con alta graduación alcohólica. Ello generó un fuerte lobby de parte de las cerveceras y el supuesto compromiso del Ejecutivo nacional, que hasta lo que sabemos aún no se vio plasmado en la reglamentación, de reducir las alícuotas", sostuvo Martello.

El Defensor del Pueblo Adjunto agregó: "Las medidas prohibicionistas fracasaron rotundamente. Por ello, los países que lograron avanzar en regulaciones efectivas lo hicieron a partir de las políticas impositivas. Además de la norma nacional, la provincia de Buenos Aires tiene su propia ley impositiva que este año fijó apenas un 5% de Ingresos Brutos para este sector".

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