Salud
Glaucoma, silencioso enemigo que puede causar pérdida de la visión
Ayer comenzó la Semana Internacional del Glaucoma, una fecha para concienciar sobre esta enfermedad ocular que roba poco a poco la visión y que sin tratamiento puede llevar a los que la padecen hasta la ceguera.

 Para entender el glaucoma hay que empezar explicando cómo funcionan nuestros ojos. El mecanismo en realidad es muy parecido al de una cámara de fotos réflex: una lente transparente (el cristalino) y un diafragma (el iris) regulan y enfocan la luz que entra dentro del ojo, atravesando una cámara oscura (el interior del ojo), hasta formar la imagen en la superficie receptiva (la retina) donde los nervios ópticos recogen la información y la llevan al cerebro.

El interior del ojo está lleno de un líquido transparente llamado humor intraocular cuya cantidad se regula gracias a un sofisticado sistema de drenaje que absorbe el exceso de líquido y lo lleva hacia el torrente sanguíneo. Si todo el sistema funciona adecuadamente la cantidad del interior del ojo es la idónea y la presión intraocular (PIO) se mantiene en sus niveles normales.

¿Qué es el glaucoma?

El glaucoma es una enfermedad ocular en la que el nervio óptico se va dañando y eso termina afectando a la visión.

En muchos casos tiene que ver con la producción de líquido intraocular: se bloquea por algún motivo el sistema de drenaje para el líquido intraocular y esto causa un aumento en la presión intraocular que termina dañando el nervio óptico y afectando a la visión.

Tipos de glaucoma

Aunque hablamos de glaucoma en singular, de hecho hay distintas enfermedades dentro de ese término.

Glaucoma de ángulo abierto

Es el tipo más común, representa entre el 70 y el 90% de los casos. A menudo no hay síntomas evidentes durante las primeras etapas, y la presión intraocular alta es el factor de riesgo más significativo. Se trata de una enfermedad lenta, asociada con el envejecimiento, en la que se van produciendo daños estructurales en el sistema de drenaje del ojo, una superproducción del humor acuoso y en general esa es la causa del aumento de la presión.

Glaucoma de ángulo cerrado

Es el siguiente tipo más común, y es un trastorno principalmente hereditario causado porque el pasaje que debería drenar el humor acuoso es demasiado estrecho. A diferencia del tipo anterior, que es progresivo, este puede comenzar súbitamente cuando el flujo se queda obstruido entre el iris y el cristalino. Cuando ocurre debe tratarse rápidamente o puede terminar en ceguera en apenas unos días.

Los síntomas son difusos

El glaucoma suele estar presente en ambos ojos, pero por lo general la presión intraocular se empieza a acumular primero en uno solo. Este daño puede causar cambios graduales en la visión y, posteriormente, pérdida de la misma. Con frecuencia, la visión periférica (lateral) se afecta primero, por lo que inicialmente el cambio de su visión suele ser pequeño y cuesta apreciarlo. Con el tiempo, la visión central (directa) también se empieza a perder. Por normal, la acumulación de la presión del fluido ocurre lentamente. Los síntomas no son en principio molestos ni dolorosos, salvo ciertas excepciones en los que puede darse: visión borrosa, dolor de ojos y de cabeza, náuseas y vómitos, la aparición de halos color arcoiris alrededor de las luces brillantes o pérdida repentina de la visión.

En principio la enfermedad puede afectar a las personas de todas las edades, desde los bebés hasta los adultos. Sin embargo, aunque todos estamos a riesgo, las personas más expuestas a padecerlo son los mayores de 60 años, los parientes de otras personas con glaucoma, los diabéticos, los que usan esteroides de manera prolongada y las personas con presión intraocular elevada (hipertensos oculares).

Prevención

Sin el tratamiento apropiado, el glaucoma puede llevar a la ceguera de ahí la importancia de los exámenes oftalmológicos periódicos, la detección temprana y el tratamiento a tiempo. Los médicos recomiendan que la revisión para glaucoma constituya parte de los exámenes oculares de rutina en niños, adolescentes y adultos y que todas las personas se hagan exámenes integrales para descartar glaucomas alrededor de los 40 años (o a los 35 en caso de formar parte de un colectivo de riesgo) y, posteriormente, cada dos o cuatro años. Por lo general, el glaucoma se puede controlar con medicamentos o cirugía.

13 de Marzo de 2018
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