El “Elefante blanco de Avellaneda”
“Estrella del Sur”: multimillonario juicio contra los desarrolladores
Lunes, 14 de marzo de 2016
En los próximos días, se definirá el futuro de la obra en construcción más grande de zona sur -900 departamentos en torres de 26 pisos- ya que a partir de este mes se encauzarán demandas contra los desarrolladores. Una obra desfinanciada que ya debería estar terminada, pero que quedó aplazada al 2020. Valores disparados y vecinos que quieren pagar y quedarse. ¿Estafa en marcha?
Por: Sebastián Farías



Hay quienes afirman que la obra sigue a paso firme. Que no se ve de afuera demasiado despliegue en los trabajos a cargo de la Unión Argentina de la Construcción (UOCRA), y que “se avanza por lo más fino”: el interior de la torre cuatro, el centro, el núcleo. Esta es la primera sección, la que debería entregarse a sus dueños legítimos a partir del 2017, para continuar con las torres uno, dos y tres en el 2018, 2019 y 2020.

Pero también están los que aseguran que “todo sigue igual”, y que el movimiento es sólo “una apariencia”. Son quienes decidieron “abrirse” de un proyecto que se muestra como inalcanzable, por lo que el fantasma de la estafa sobrevuela este sector de Avellaneda: la Avenida Hipólito Yrigoyen al 500, a pocos metros de la estación ferroviaria Darío Santillán y Maximiliano Kosteki -pero que puede verse a más de 5 kilómetros de distancia-.

Es así que el futuro de esta mole de 924 departamentos emplazados en torres de 26 pisos, quedará sellado a parir de este mes, cuando un grupo de aproximadamente 150 personas inicien un juicio contra los ideólogos del proyecto: Bainter Inversiones Inmobiliarias S.A. (Fiduciante enajenante) y C.I.E.S.A Circulo Inmobiliario Emprendimientos SA (Fiduciante originante). También la medida incluye a la entidad Bapro Mandatos, que actuó también como Fiduciario del Fideicomiso.

“Nosotros arrancamos en diciembre con las mediaciones. Al no haber acuerdo, ahora en marzo, iniciaremos la demanda final”, indicaron a LA TERCERA.

A este conjunto de aportantes originales, le sigue otro grupo de 50 familias con intenciones de concretar un juicio por propia cuenta, por lo que se estima que habrá millones de pesos en juego.

“Nosotros pagamos por contrato los 4 años que firmamos, en los cuales ya nos debieron entregar el departamento construido al 100 por ciento. Pero solamente se construyó el 40 por ciento”, apuntaron desde el grupo que prefirió la vía judicial. “Es por eso que al incumplimiento estamos reclamando la entrega de dicha vivienda, o la indemnización del valor aportado actualizado, más daños y perjuicio.”

La desconfianza hizo que se crea que “la obra se encuentra paralizada”, por más que los desarrolladores afirmen que “se trabaja por lo fino”. “Está todo parado desde hace meses”, aseveraron.

“Cuando empezó todo, en el 2010, el costo original de la totalidad del `Estrella del Sur´ era de 250 millones de pesos, por lo que el trato original fue que las cuotas ascendieran a los 1.600 pesos, pero lo que pretenden en esta nueva etapa se paguen cuotas de 9.000 pesos, dentro de las más baratas.”

Lógicamente, las cuotas eran ajustadas al tipo de dominio que pretendió cada vecino originalmente, por lo que hay quienes se encontraron con la novedad entre 11.000 y 20.000 pesos por dos y cuatro ambientes ya adquiridos, y 3.000 pesos más por cochera.

Siguiendo esta línea, quienes apuntan a la vía judicial, sostienen que “se logró dividir a los vecinos aportantes, y estirar la situación, ya que a ellos (por Bainter y C.I.E.S.A.) siguen cobrando honorarios mensuales”.


Valores disparados

El “Estrella del Sur” data del año 2009 y nace como el proyecto inmobiliario más grande de zona sur. Cuando se efectúa la convocatoria para el “pozo”, el costo de la “mole” de casi mil departamentos ascendía a 250 millones de pesos. Calculando el valor dólar de ese momento, de 3,90 pesos, la totalidad fue valuada en 60 millones dólares. Hoy en día, según los ideólogos, momento en que se avanzó sólo el 40 por cuento, sumando el valor del 60 por ciento faltante, la obra vale entre 1.600 o 1700 millones de pesos.

Para entender a cómo se llega a esta situación, en el que cientos de vecinos/familias propietarios/as se sintieron “estafados” al ser informados de una “desfinanciación” del “Estrella del Sur”, hay que considerar que la totalidad de los cuerpos del edificio deberían haber sido entregados en el 2013.

Fue a fines de ese año cuando, ante las dudas de los “aportantes”, y en medio de rumores, los desarrolladores hablan de “nuevos valores” y convocan a una asamblea para mayo de 2014. En ese entonces muchas familias se asustaron “ya que para seguir era necesario inflar los costos en 900 millones de pesos”.

Un mes después, se da a conocer que esos costos se reajustarían a 700 millones de pesos. Son momentos en los que intervienen los profesionales de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), cuando se los convoca para efectuar un estudio sobre los valores de la obra. Se determina que el costo para liquidar el “Estrella del Sur” sería de 670 millones de pesos.

La obra ya se encontraba parada por casi un año debido a la “desfinanciación”, por lo que la mole se conoció como un nuevo “Elefante Blanco”.

A partir de ese entonces, se intenta reactivar el trabajo promoviendo nuevas cuotas. Las discusiones internas entre las cientos de familias impidieron conseguir unidad y confirmar una sola comisión de vecinos que interpele a los desarrolladores y que audite la continuidad de la obra. “Nos abrimos con varios en ese momento porque vimos que el problema eran los saldos post posesión, ósea, lo que quedaba a pagar, ya que no habíamos contratado nunca un proyecto de 700 millones”, señalaron. “Si bien se había desfinanciado, no se hacían cargo del sobrecosto.”

Es así que, quienes optaron por la vía judicial razonan que “deberían hacerse cargo”, argumentando que en Bainter y C.I.E.S.A. “se dieron cuenta de la diferencia de financiamiento en el 2012, y que jamás lo informaron siguiendo como si no hubiera ningún problema”.

Fue durante este periodo -un año y medio- en el que no se supo de la existencia de un contratista: “Pero igual, nos seguían cobrando”.