28-07-2010 -

Desarrollan más espacios de contención a usuarios de drogas

Desarrollan más espacios de contención a usuarios de drogas

Un psicólogo recibirá a las personas que realicen consultas en las unidades sanitarias sobre adicciones. Las mamás o los papás que busquen ayuda para sus hijos también contarán con asesoramiento legal y de la organización encabezada por Isabel Vázquez. El paco como un arma que ataca a los sujetos en situación de pobreza.

Para acompañar a una recuperación física y emocional, las unidades sanitarias de Lomas de Zamora brindarán asistencia psicológica a los familiares de usuarios de drogas que visiten por primera vez un espacio de contención para buscar ayuda. La iniciativa cuenta con la mirada atenta de Isabel Vázquez, referente de Madres contra el Paco y por la Vida con anclaje en Ingeniero Budge.
Cuando un grupo vincular decide buscar herramientas por fuera de ese núcleo para colaborar con uno de sus integrantes, la presencia de una malla de sostén resulta fundamental. “A las mamás les cuesta acercarse, pero tienen que entender que no están solas”, convocó la también titular del Servicio en Adicciones (SEA) comunal. Para dar cuenta de esa participación, luego de una consulta en una salita se articulará la atención con la Justicia (por ejemplo, cuando para los tratamientos se requiera que un magistrado ordene que la persona mayor de 18 años se interne en un centro de rehabilitación) y la organización barrial.
En la tarea avalada por la Secretaría de Salud se subraya “el trabajo de la familia” en el recorrido de mejora del sujeto o sujeta, porque el entorno debe transformarse en una bisagra para el paciente. En los vecindarios como en el órgano que coordina la referente “el lema es ‘escuchar a todos’ porque cuando alguien está desesperado le hace bien que le pongan el oído”, destacó, en diálogo con LA TERCERA.

La cárcel de la pobreza
Para la dirigente social, el paco es un instrumento de “exterminio” que ataca fundamentalmente a las personas cuyos derechos están vulnerados. Cuando esa sustancia se instala en la vida de un hijo, las mujeres pueden sentirse culpables pero esa sensación es equivocada, desde la óptica de Vázquez. “Tenemos que tener memoria. Fuimos nosotras las que pusimos el pecho cuando a nuestros maridos los dejaron sin trabajo o se fueron, salimos a buscar el ‘puchero’ y nuestros pibes se quedaron solos en casa. Ahí estuvieron los vivos que se aprovecharon de la situación”, analizó, sobre los grupos que proveen el químico ilícito.


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