Aparece lastimado un nieto de desaparecidos tras 45 días
El joven, nieto de desaparecido durante los años de plomo, apareció ayer con un brazo roto y un ojo malogrado. Estuvo inconsciente un mes en Ramos Mejía. Se había perdido a pocos días del inicio del enjuiciamiento de represores de un ex centro de detención local.
El joven nieto y sobrino de desaparecidos cuyo paradero dejó de ser conocido el 23 de enero, luego de una practica deportiva con amigos en la echeverriana localidad de Monte Grande, fue encontrado ayer en un sanatorio de Ramos Mejía, según informó la Agencia Rodolfo Walsh, a partir de la reproducción de un comunicado de una supuesta “querellante un una causa contra genocidas”.
Ramón González Morales fue detenido por la policía en esa fecha de enero, pero amaneció días más tarde en el centro de salud -tras un coma prolongado- con “un brazo quebrado, pérdida de visión en un ojo, una cicatriz en la frente producto de una cirugía para fijar una placa (craneana) y heridas en todo el cuerpo”. Por el “evidente shock traumático Ramón no tiene memoria de lo ocurrido”, detalla la misiva familiar.
La madre de Ramón, Graciela, radicó la denuncia recién en el día 6 de febrero porque carecía de “medios económicos” se explicó. Ayer, según informa el comunicado, recibió la primera versión de lo ocurrido de parte de autoridades de la Comisaría de Luis Guillón: hasta el 3 de marzo Ramón estuvo internado en el Sanatorio Güemes de Ramos Mejía por el ataque de una patota.
Cómo el joven nació en Paraguay, desde el sanatorio informaron en primera instancia a la Embajada de ese país en Argentina para que lo identificaran, al mismo tiempo que Graciela lo buscaba por Echeverría, desconfiando de la información que le proveían en la comisaría local. Es que el joven albañil tramitaría su documento cuando fue apresado y esa situación habría hecho su parte en la ‘tardía’ reaparición del joven.
Las sospechas
Tanto la madre, Graciela, como los hermanos de González Morales pertenecerían a la Agrupación Hijos del Interior (una rama no reconocida por la Red Nacional de Hijos) que reclama justicia por la detención forzada de sus abuelos y sus tíos durante la última dictadura militar, en su localidad natal de Capitán Cáceres, del departamento tucumano de Monteros.
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