Crítica
ZOMBIES, TRISTEZA Y TOM WAITS
La segunda parte de la tercera temporada de “The Walking Dead”, serie que se emite simultáneamente en nuestro país y en EE.UU., profundiza el relato nihilista y hace foco en el corazón ennegrecido de los hombres, prisioneros en un mundo desolado y de una tristeza infinita.

 

Obviamente siguen en la historia los zombies putrefactos y los efectos más “carniceros” de la TV, pero los guionistas comprendieron que los mordedores hambrientos a medio resucitar no alcanzaban para “estirar” convenientemente la trama y decidieron echar una mirada sobre el alma oscura de los personajes, apartándose levemente del cómic que le dio origen a la serie o, mejor dicho, profundizando aspectos que por formato son muy difíciles de plasmar en la historieta.

Ya no se trata sólo de muertos vivos. Ahora todo es negro como un hoyo y sin esperanzas en ese mundo apocalíptico y maloliente, sin internet, sin redes sociales, sin twitter ni facebook (gran paradoja de la serie con más espectadores, con más de diez millones solamente en Estado Unidos).

Rick, “el chico bueno”, ya no es bueno. El gobernador, “el chico malo”, sigue siendo malo. Y la amenaza de los pocos vivos –como gran metáfora de la historia - ya no son los zombies sino los otros vivos.

Para darle marco a la nueva profundidad de los personajes, en el capítulo emitido el martes por el canal Fox (“I Ain't a Judas”, “No soy un Judas”) los creadores implementaron –por primera vez en la serie- un recurso que, por común, no deja de ser efectivo: el capítulo finaliza con una suerte de video clip. Una de las protagonistas secundarias de la historia comienza a cantar a capela una triste canción que retumba en las paredes de la prisión en la que se guarecen de los zombies. No es una canción triste, es “Hold on”, de Tom Waits, la más triste de todas las canciones tristes. La voz de la chica rebota en los muros de la cárcel, como un lamento, y lentamente se va fundiendo con el tema original de Waits, que parece salir enmohecido por las cañerías: “Primero te hiciste fuerte y luego te desmoronaste/Quemaste tu casa por completo/No queda nada que te ate a este lugar/Te vienes abajo, tras este gran mundo triste/Oh, tienes que aguantar y aguantar/Tienes que aguantar/Toma mi mano, estoy a tu lado/Tienes que aguantar”.

 

Luis.fontoira@gmail.com

 

28 de Febrero de 2013
Por Luis Fontoira
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